Relación entre imaginación y memoria

Conocer la relación entre la imaginacion y la memoria es muy importante para desarrollar una memoria verdaderamente eficaz. Como sabéis los que seguís nuestras publicaciones, la memoria funciona mejor asciendo y recordando aromas o imágenes que contienen una carga emocional, que datos de cualquier otro tipo.

En este vídeo se nos muestra la importancia de la imaginación como herramienta para memorizar datos puros como los que se memorizan durante los campeonatos de memoria rápida o memoria de fondo.

Observa esta demostración de súper memoria de nuestro compañero Miguel Ángel Vergara, para ver a que velocidad se pueden llegar a trabajar estas asociaciones mentales:

Cómo mejorar la concentración

En esta entrada además de ver algunas estrategias para mejorar la concentracion  durante el estudio o el entrenamiento mental, podemos encontrar un interesante vídeo sobre como el Mindfulness repercute positivamente en nuestro aprendizaje.

Una de las principales dificultades que solemos tener los estudiantes, y los atletas metales a la hora de trabajar o estudiar durante mucho tiempo, es la falta de concentración, lo cual nos pasa factura e influye negativamente sobre nuestro rendimiento.

Hablamos de concentración refiriéndonos a la capacidad de fijar nuestra mente en una tarea concreta, y poder mantener la atención fija en esta tarea de forma dilatada en el tiempo sin distraernos. Pues bien la falta de concentración es increíblemente habitual, sobre todo en los estudiantes (lógicamente más que en los atletas mentales, por su falta de entrenamiento), y es algo sobre lo que podemos intervenir de múltiples maneras.

A continuación vamos a exponer algunas de las principales variables que pueden ser causas de las dificultades que sufrimos para concentrarnos, y a su vez vamos a proponer algunos consejos sencillos para intentar compensar estas dificultades:

El cansancio físico puede ser una variable que favorece la desconcentración. Estudiar o entrenar la mente con plena concentración, con el cuerpo exhausto, puede ser realmente difícil.

Consejos:

-Es recomendable entrenar nuestra mente, o estudiar cuando nuestro cuerpo este enérgico, por lo que es conveniente organizar nuestro tiempo de manera que los entrenamientos físicos (si son muy agotadores), se realicen después de nuestros entrenamientos mentales, o después del estudio.

-La falta de sueño también debe ser controlada cuando tenemos dificultades para concentrarnos, porque nuestro rendimiento psicológico puede que no sea el óptimo si no hemos dormido las horas necesarias para estar cerebralmente descansados (8 horas aproximadamente).

El cansancio mental es otra de las causas más habituales por la que no podemos mantener la concentración mucho tiempo, y muchas veces surge de la mala gestión del tiempo durante los entrenamientos mentales o durante el estudio.

Consejos:

-Aprender a hacer descansos de 5-10 min cada 25-30 min, puede mejorar exponencialmente nuestro rendimiento. El cansancio es acumulativo, pero con tan solo unos pocos minutos de descanso podemos refrescar nuestra mente y recuperar la energía que necesitamos para continuar trabajando a un nivel óptimo de rendimiento. Durante los descansos o distracciones programadas no es recomendable hacer nada… lo ideal es relajarse (aunque no en exceso), cambiar de actividad no es descansar la mente.

-Si el cansancio mental es muy grande, y/o está causado por otras cuestiones no relacionadas con la tarea en sí, puede ser conveniente aplazar el trabajo (estudio o entreno) si es posible, porque si no aprendemos a recuperar la energía que necesitamos, podemos arrastrar el cansancio durante mucho tiempo, y además de estar trabajando con un bajo rendimiento vamos aumentando el tiempo que tardaremos en recuperarnos, por lo que debemos actuar como si de una lesión física se tratara.

El cansancio visual puede dificultar nuestra concentración ya que en muchas ocasiones puede provocarnos dificultades para fijar la vista o para leer con soltura, lo cual nos causa problemas para avanzar con fluidez en el estudio, y puede contribuir a que nos desconcentremos con mucha facilidad.

Consejos:

-Para que esto no suceda debemos estudiar siempre con buena luz ambiental (evitando luces muy directas como flexos o lamparitas de mesa, y también luces insuficientes que nos obliguen a forzar la vista…).

-También nos ayuda el hecho de trabajar con papel con un tono ahuesado (como es el papel reciclado por ejemplo), ya que al no ser de un color blanco puro la vista se cansa menos al fijar los ojos sobre el papel, y el ojo trabaja con mayor comodidad y eficacia.

-Por otro lado debemos evitar trabajar durante mucho tiempo la lectura en el ordenador o en la pantalla de un dispositivo electrónico, y siempre que podamos imprimir los documentos para leerlos en un soporte físico de papel. También hay dispositivos electrónicos especialmente preparados para esto, como algunos ebooks que tienen pantallas que simulan la intensidad luminosa del papel.

-También hacer descansos programados es fundamental para que los ojos descansen.

El mal estar emocional es un problema para nuestro rendimiento mental que afecta a nuestra capacidad de concentración, pero no solo eso, sino que también afecta a otras capacidades cognitivas básicas como a nuestra memoria, velocidad de procesamiento mental…

Consejos:

-Es difícil dar un consejo sobre este punto ya que nuestro malestar puede estar producido por multitud de causas diferentes, y no existe un remedio milagroso para cambiar nuestro estado de ánimo fácilmente. Sin embargo si nuestro malestar está producido por la desmotivación o por causas relacionadas con pensar que no tenemos las capacidades necesarias para afrontar nuestra tarea, debemos tener muy en cuenta la repercusión del llamado “Efecto Pigmalión”, que está muy relacionado con nuestras expectativas y creencias sobre nuestra auto-eficacia.

-Por otra parte para romper con un estado emocional negativo puede ayudarte el hecho de realizar una tarea que te agrade. Busca la manera de motivarte, relaciónate con las personas adecuadas (la gente que te motiva), no permanezcas pasivo pensando que no puedes hacer nada para cambiarlo.

-Si la situación que te produce el malestar es una situación personal grave importante, aplaza el estudio, tomate un tiempo para ti, hay que aprender a diferenciar lo urgente de lo importante…

Un ambiente poco apropiado para el estudio o el entreno mental, en el que no nos sentimos cómodos o en el que tenemos demasiados estímulos distractores a nuestro alrededor, puede bajar nuestro rendimiento al disminuir nuestra capacidad de concentración, o al producirnos las propias distracciones.

Consejo:

-Para entrenar o para estudiar necesitamos un lugar en el que podamos concentrarnos y permanecer tranquilos. En muchos casos el ruido de la gente con la que se convive, o el propio ruido que llega desde la calle… puede distraernos. Para esto, si el entorno no se puede modificar, es recomendable buscar un establecimiento que reúna las condiciones necesarias de tranquilidad, como una biblioteca, una sala de lectura…

-En muchos casos basta con apagar o guardar el ordenador (o desactivar la conexión a internet) si este es el causante de las distracciones. Consumimos mucho tiempo con los dispositivos electrónicos no haciendo nada, y debemos evitar tener acceso a ellos cuando necesitemos estar concentrados y enfocados en nuestra tarea.

La falta de interés y el aburrimiento también nos provoca una falta de concentración. Estudiar o intentar aprender algo cuando no nos interesa el contenido, multiplica las dificultades para memorizar y concentrarnos, y suele ser algo complicado de corregir y compensar.

Consejos:

-Aunque en principio el temario que debes estudiar no sea de tu agrado, dale una oportunidad. Normalmente un temario nos comienza a gustar en cuanto nos metemos lo suficiente en él, o cuando ya hemos aprendido bastante como para ver que comenzamos a controlarlo. Curiosamente, cuando empiezas a sabértelo empieza a gustarte, aunque lógicamente esto no siempre es así…

-Intenta abrirte a la posibilidad de disfrutar durante el aprendizaje, despierta tu curiosidad, hazte preguntas sobre lo que vas a estudiar, e intenta generarte interés hablando con gente a la que le interese ese campo.

-Si de ninguna manera puede interesarte lo que tienes que estudiar, plantéate retos temporales, que te motiven aunque solo sea para terminar el temario. Estudia a contra reloj, con una cuenta atrás por cada página, intentando cumplir el tiempo estimado que deberías emplearle a cada hoja (por ejemplo 5 minutos), y si no cumples con el objetivo y la alarma suena antes de que hayas terminado la página, pásate a la siguiente, o establece un castigo para cada vez que no lo superes (por ejemplo un “castigo” puede ser alargar el tiempo de estudio en esa sesión en 10 minutos por cada página no terminada a tiempo).

La falta de práctica. La concentración al igual que otras capacidades psicológicas puede entrenarse y mejorar con la práctica de determinadas actividades o técnicas.

Consejos:

-Personalmente este es un tema que me interesa mucho, y durante estos últimos años he llevado a cabo diferentes prácticas con el objetivo de mejorar mi concentración. Determinadas técnicas de auto-observación como las que se trabajan en el Mindfulness, o de auto-control como las que se emplean durante la práctica de procedimientos sugestivos o de relajación, pueden ayudarnos a mantener nuestra mente activa y concentrada durante mucho más tiempo.

-Tanto para el entrenamiento y la mejora en memoria rápida, como para aumentar el rendimiento en el estudio, o el aprendizaje en general, me ha resultado positivo entrenar mi concentración. La práctica puede ayudarnos a eliminar las dificultades que a veces experimentamos para mantener la atención en una tarea y no distraernos con frecuencia. Te animo a que comiences a practicar cuanto antes.

A continuación podéis ver un vídeo que habla de cómo el Mindfulness puede afectar al aprendizaje:

10 Hábitos para Ejercitar la Memoria

Chica estudiando

En este artículo te proponemos diferentes estrategias de gimnasia cerebral que te permitirán desarrollar nuevas conexiones neuronales y ejercitar la memoria. Nuestras conductas, rutinas y estilo vida, juegan un papel decisivo en cómo nuestro cerebro se activa, y cambia a nivel estructural.

¿Es posible mejorar la memoria entrenando nuestro cerebro con una serie de hábitos y ejercicios?

Por supuesto no existe una receta mágica, que mejore nuestra memoria con poco esfuerzo, sin embargo sí que puedes poner en marcha diferentes ejercicios para trabajar tu plasticidad cerebral y mejorar tus habilidades cognitivas, y concretamente tu memoria…

El cerebro tiene una gran capacidad de cambio y adaptación, pudiendo cambiar en función de nuestras experiencias y actividades cotidianas. De esta forma, puede mejorar, si lo estimulamos correctamente.

El cambio de hábitos y la práctica de actividades mentalmente estimulantes y retadoras, ayudan a mantener el cerebro activo, facilitando la creación de nuevas neuronas (neurogénesis) y conexiones. Nuestra memoria es una capacidad muy importante en nuestro día a día, y esta puede estimularse a través de diferentes prácticas y hábitos.

A continuación te planteamos algunos hábitos que pueden ayudarte a trabajar y entrenar tu memoria, entre otras habilidades.

1. Visita lugares nuevos

Qué mejor que viajar para llenar nuestro disco duro de información novedosa y atractiva, a través de la experiencia propia. Ponernos en contacto con nuevas culturas, paisajes, lugares y lenguas, nos aporta un enriquecimiento innegable, y además estimula nuestra curiosidad, la cual mantiene una estrecha relación con nuestra memoria, y capacidad para aprender.

Si dispones de los recursos suficientes como para viajar, no dudes en hacerlo. Visita lugares desconocidos, sumérgete en la cultura y aprende de los nativos. Si no puedes viajar a lugares lejanos, no desesperes,  rodéate de distintas personas procedentes de diferentes culturas, conoce a gente de otros países, y visita nuevos lugares en tu propia ciudad y alrededores.

2. No dejes de estudiar

Las personas que estudian, trabajan con mayor frecuencia y eficacia con su memoria. A esto se le suma el hecho de que con la práctica, necesitan un menor esfuerzo para aprender.

Además de realizar un trabajo que puede mejorar la funcionalidad de la memoria, pueden presentar cambios estructurales apreciables en su cerebro. Existen estudios famosos que nos muestran como determinadas personas que tienen, o han tenido que estudiar y memorizar grandes cantidades de datos, tienen ciertas zonas de sus cerebros, como el hipocampo, más desarrolladas que las personas que no han realizado este tipo de trabajos (el estudio de los taxistas de Londres).

3. Escucha música

Escuchar música es una excelente actividad para estimular nuestro cerebro. Además tiene ciertos beneficios sobre nuestra memoria, ya que como algunos estudios muestran, al escuchar música se activa la transmisión de información a través de las neuronas, y favorece la capacidad de aprendizaje, y mejor funcionamiento de la memoria. Además escuchar música puede ayudar a ralentizar el proceso neurodegenerativo (aunque este efecto sólo se ha apreciado en personas que estaban familiarizadas con la música).

Acostumbra a escuchar música cuando estés en casa, cocinando, en el coche, en el trabajo, cuando haces ejercicio, etc…

Más incluso que escuchar música, aprender a tocar un instrumento puede ser un reto muy interesante para poner en marcha y trabajar de forma específica nuestra memoria procedimental, además de nuestra memoria explicita.

4. Realiza actividad física

Según muchos estudios, hacer ejercicio y disfrutar de él potencia la creación de nuevas neuronas, mejora el aprendizaje y el rendimiento cognitivo y potencia la plasticidad cerebral.

El ejercicio aeróbico y de cierta intensidad, es encuentra más relacionado con estos beneficios. Anímate a correr, nadar, hacer ciclismo…

5. Lee

Leer es uno de los mejores alimentos para nuestro cerebro, y más concretamente para nuestra memoria. Gracias a la lectura podemos vivir experiencias nuevas y exóticas en nuestra imaginación, a su vez, trabajar nuestra velocidad de procesamiento, atención, lenguaje y pensamiento abstracto.

Si te gusta leer, lo tienes fácil. Sin embargo, si no te gusta probablemente sea porque no has dado con el material adecuado. Hay multitud de géneros que puedes probar. La cuestión es mantener activa la mente.

6. Aprende un idioma nuevo

Hablar dos o más idiomas, parece estar relacionado con cierta protección  ante el deterioro cognitivoAdemás en algunos estudios se encontó que las personas bilingües obtuvieron mayor puntuación en test de inteligencia. Lo interesante es que esto ocurre, incluso cuando el idioma es aprendido en la adultez.

Te aconsejamos que comiences a dar clases de inglés, frances… o del idioma que sea. Práctica con otros compañeros e intenta desenvolverte en situaciones sociales en un idioma nuevo.

7. Duerme lo necesario

Según un estudio, la falta de sueño se ve asociada a una reducción de la masa carebral.

Una adecuada calidad e higiene del sueño, es fundamental para el buen funcionamiento de cognitivo y para nuestro bienestar en general. Durante las diferentes fases del sueño, se consolidan nuestros recuerdos, y se sabe que el sueño es un proceso activo, que se encuentra muy relacionado con el aprendizaje.

Para mantener una adecuada higiene del sueño lo mejor es seguir una rutina. Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Ten en cuenta que el cuerpo tiende a asociar estímulos con facilidad, por lo que no debes realizar muchas actividades en la cama; como ver la televisión, jugar, comer… Ya que se debe asociar este contexto al sueño. Y intenta mantener en tu habitación una temperatura agradable y minimizar los ruidos.

8. Realiza actividades nuevas

Nuevos estudios muestran que la inmersión en actividades de ocio que supongan un esfuerzo y resulten desafiantes para la mente facilitan las funciones cognitivas y puede prevenir el deterioro cognitivo.

Además, el aprendizaje promueve la salud mental, según este estudio. Mantener la mente activa y aprender cosas nuevas a lo largo de la vida mantiene el cerebro sano. El cerebro es como un músculo, si no lo usas se atrofia.

Aprende a hacer cosas nuevas, no importa si no eres bueno en ellas, lo importante es que te diviertas.

9. Practica Meditación

La Meditación. Ha Demostrado ser una buena práctica para mejorar la Velocidad de Procesamiento Mental, la Atención Sostenida o Concentración, Inhibición, además de potenciar nuestra memoria y dotarnos de unas mejores capacidades para la gestión emocional, entre otras cosas. Es una práctica muy recomendable para cualquier atleta mental, así como para personas que quieran mejorar su salud psicológica. La práctica de yoga y la meditación nos ayudan a una utilización más eficiente de nuestros recursos mentales. También reducen el estrés y la ansiedad, mejorando nuestro rendimiento.

¿Cómo hacerlo?: Hoy en día el yoga y la meditación están de moda. No te será difícil encontrar clases para aprender.

10. Aliméntate bien y evita las drogas

Aprende a alimentar adecuadamente a tu cerebro para que este se mantenga sano y funcional.  Nuestra actividad cerebral, y nuestras capacidades cognitivas se ven condicionadas por nuestros hábitos alimenticios. Por supuesto comer bien no es suficiente para tener un cerebro sano y una buena memoria, pero es un buen principio, ya que tiene una repercusión innegable sobre nuestra salud y rendimiento.

Además el consumo de drogas como el alcohol y el tabaco, perjudican notablemente nuestra actividad cerebral a largo plazo, y especialmente se ve una influencia negativa sobre las capacidades relacionadas con la memoria.

Ten en cuenta también que debemos evitar las dietas monótonas y poco variadas. La variedad es un factor fundamental para que a nuestro cerebro no le falte de nada. Las dietas deben ser flexibles y variadas, y debemos acostumbrar a probar platos nuevos con nuevos ingredientes siempre que podamos.

5 Curiosidades de la memoria

Nuestra memoria es muy compleja, y en muchos casos nos muestra lo interesante que puede llegar a ser como codificamos o recordamos nuestras experiencias. Vamos a hablar de 5 fenómenos interesantes sobre nuestra memoria:

1. Recordamos mejor aquello que nos emociona.

El psicólogo de la Universidad de California Gazzaniga, nos dice que hay dos características que favorecen que una experiencia sea almacenada en nuestra memoria:

1º Recordamos mejor, hechos asociados a emociones, o estados emocionales intensos. Si intentamos recordar algún acontecimiento cercano, o lejano en el tiempo, nos daremos cuenta rápidamente que la mayoría de vivencias que nos vienen a la mente, están relacionadas con situaciones o hechos que nos conmovieron de algún modo. Recordamos mejor los momentos especiales, tanto positivos como dolorosos.

2º También se graban en nuestra memoria aquellos acontecimientos que nos sorprenden y/o nos producen curiosidad. Cuando nos sorprendemos o sentimos curiosidad, nuestro cerebro se encuentra más predispuesto para aprender, almacena información relacionada con los acontecimientos que nos sorprenden, e incluso en este estado también somos capaces de memorizamos detalles que a priori no nos interesan especialmente, como se ha demostrado en un estudio reciente.

2. Nuestro estado de ánimo condiciona lo que memorizamos y recordamos.

En los años 70, el famoso psicólogo cognitivo Gordon H. Bower, realizó investigaciones sobre nuestra manera de almacenar y recuperar los recuerdos dependiendo del estado de ánimo en el que nos encontramos.

En una de las pruebas se les pidió a un grupo de personas que memorizasen listas de palabras pasando por diferentes estados de ánimo. Luego, se observó sus diferencias a la hora de recordar estas palabras, mientras pasaban también por diversos estados de ánimo.

De esta manera encontró una tendencia a recordar con mayor facilidad los elementos memorizados en un estado de ánimo semejante al que tenemos en el momento de evocarlos. A este fenómeno se le conoce como “mood-congruent processing“, o “procesamiento congruente con el estado de ánimo”, y nos muestra la estrecha relación entre memoria y emoción. Puedes ampliar esta información visitando este artículo.

3. Nuestro cerebro almacena lo más relevante, y la mente inventa los detalles.

Schacter, psicólogo de la Universidad de Harvard, descubrió que, cada vez que recordamos, modificamos nuestro recuerdo. Es decir, cada vez que revivimos un recuerdo concreto creamos algunas variaciones sobre recuerdo inicial. Es como si de algún modo sobrescribiésemos sobre el recuerdo.

Parece ser que únicamente los acontecimientos principales o impactantes quedan registrados y almacenados en nuestro cerebro. Sin embargo los detalles no quedan tan bien codificados, por lo que los añadimos o inventamos de forma inconsciente cada vez que recordamos.

Este fenómeno en realidad es una interesante estrategia que utiliza nuestro cerebro con fines adaptativos. La de almacenar únicamente lo relevante en relación a una experiencia vivida, economizando así energía y evitando abarrotar la memoria con detalles triviales.

4. Cuando recordamos hechos positivos el cerebro se encarga de generar emociones positivas

Esta conclusión se obtuvo de diferentes estudios que relacionaban la valencia del pensamiento (positiva o negativa), con las emociones o estados de ánimo que experimentaban los sujetos. En un estudio, se les pidió a los participantes que en una situación neutra, pensaran en experiencias negativas. Bajo estas condiciones, se observó, a través de técnicas de neuroimagen, que las zonas del cerebro encargadas de regular las emociones se inhibían. Las consecuencias en algunos casos, es que los sujetos reexperimentan las emociones relacionadas con el recuerdo.

Por el contrario, cuando se les pedía que imaginaran acontecimientos positivos, esas mismas áreas cerebrales se coordinaban y se activaban para generar emociones agradables, con mayor facilidad.

En definitiva, estos estudios nos aportan datos para concluir que nuestra memoria nos induce a ser optimistas, ya que nos resulta más fácil generar un estado de ánimo positivo que negativo, a través de la rememoración de vivencias pasadas.

5 Los demás pueden manipular nuestra memoria.

Hoy en día sabemos que la memoria no nos muestra con fidelidad cómo ha sido el pasado, sino que nos ayuda a tener una concepción personal de los acontecimientos ocurridos, con fines adaptativos y de aprendizaje.

Hay innumerables estudios sobre cómo la memoria genera los llamados «falsos recuerdos» a través de, por ejemplo, conversaciones con otras personas. Concretamente hay un estudio que me parece especialmente interesante:

Consistía en mostrarles a los participantes de forma individual 10 fotografías en las que aparecían ellos, cuando eran niños, en algún viaje familiar, en una excursión, o en alguna ocasión especial… Lo que no sabían es que una de esas fotos, no era real, era un montaje. Los participantes tenían que dar detalles sobre lo que había ocurrido ese día, y hablar de todo lo que recordasen en relación a la fotografía y la situación en la que se hizo. Curiosamente la inmensa mayoría de personas, recordaba muchas cosas de ese “día ficticio”, incluso llegaban a dar detalles muy concretos sobre lo que había ocurrido en algunas situaciones que envolvían el momento de la fotografía.

Esto nos muestra la capacidad que tenemos para generar recuerdos irreales, y como la memoria es capaz de adaptarse con el objetivo de encontrar una coherencia con los conocimientos que tenemos.

Emoción para mejorar la memoria

En esta entrada vamos a ver cómo las emociones repercuten sobre nuestra forma de memorizar y recordar.  Las emociones pueden influir sobre los procesos de memorización a través de tres vías:

  1. Contenido. La carga afectiva del material a recordar. Se recuerdan más fácilmente aquellos contenidos con una carga emocional intensa.
  1. La codificación. El estado emocional de la persona durante la codificación de la información afecta a la memorización del material. Las emociones intensas sesgan la atención hacia los aspectos más relevantes a recordar.
  1. La recuperación. El estado afectivo de la persona durante la recuperación de la información. Por ejemplo en un estado de ánimo positivo, recordaremos más contenidos con un tono afectivo positivo…

De la interacción entre la valencia afectiva (positiva o negativa) y cada uno de los aspectos de los procesos de memoria (contenido, codificación y recuperación), surgen una serie de fenómenos:

     A) Codificación congruente con el estado de ánimo. Durante la fijación de la información en la memoria tendemos a fijar mejor la información cuya valencia afectiva sea más acorde al estado de ánimo en que nos hallemos en ese momento. Este fenómeno ha sido reiteradamente constatado en el laboratorio, no obstante su estudio bajo condiciones controladas es sensible al sesgo conocido como “características de la demanda” (es decir que la persona tienda a comportarse de acuerdo a lo que cree que se espera de ella). Para evitarlo se utiliza un protocolo estándar en el experimento con tres fases:

  1. Inducción: se induce en el sujeto un estado de ánimo positivo o negativo mediante sugestión, utilización de películas o historias.
  1. Aprendizaje: memorizar lista de palabras con carga afectiva.
  1. Evocación: recuerdo de la lista con un estado de ánimo neutro.

La evaluación se realiza mediante técnicas de recuerdo libre (recordar tantas palabras como sea posible) o técnicas de recuerdo indirecto (completar palabras de la lista original de las que sólo se facilita la raíz). En cualquier caso, con independencia del tipo de prueba empleado, se observa que las palabras con valencia afectiva congruente con el estado de ánimo de la persona durante la fase de aprendizaje son recordadas con mayor probabilidad que las incongruentes.

     B) Recuerdo congruente con el estado de ánimo. Durante la recuperación de una información, el estado emocional presente en el momento en que se recuerda una información puede interactuar con el contenido emocional del material recordado. De este modo cuando estamos felices, el mundo es más agradable, y recordamos más acontecimientos positivos de nuestro pasado, y viceversa.

El procedimiento experimental para probar este fenómeno utiliza también tres fases:

  1. Se evalúa el estado de ánimo del participante o se le induce uno.
  1. Se le induce a evocar recuerdos autobiográficos positivos o negativos.
  1. Se mide la cantidad de recuerdos, velocidad de evocación y la valencia afectiva de los recuerdos.

Hay que tener presente que los estudios basados en recuerdos autobiográficos se prestan a la ocurrencia de un sesgo metodológico: la confusión de los efectos del recuerdo congruente (contenido emocional del propio recuerdo) con los correspondientes al recuerdo dependiente del estado de ánimo (estado de ánimo producido durante la codificación). Para obviar estos inconvenientes metodológicos se utiliza un protocolo alternativo:

  1. Se induce un estado de ánimo positivo o negativo.
  1. Se incita a memorizar una lista de palabras con carga afectiva positiva, negativa y neutra.
  1. Bajo un estado de ánimo congruente o incongruente con el que se indujo al principio, se solicita al participante que evoque tantas palabras de la lista original como le sean posibles.
  1. Se mide la cantidad de recuerdos, velocidad de evocación y la valencia afectiva de los mismos.

El fenómeno de recuerdo congruente ha sido observado tanto en personas emocionalmente sanas como en pacientes disfóricos y depresivos.

     C) Memoria dependiente del estado de ánimo. Estados de ánimo concordantes en las fases de codificación y recuperación mejoran el recuerdo, con independencia del tono afectivo del material a recordar. En la vida cotidiana es poco probable que ocurra un fenómeno puro de recuerdo dependiente, ya que lo más frecuente es que el tono emocional de un evento se relacione con el estado emocional de la persona durante su codificación. Así en un entorno festivo evocamos más fácilmente un chiste oído con anterioridad cuando estamos alegres que cuando estamos tristes.

El fenómeno del recuerdo dependiente es un ejemplo del principio de especificidad de la codificación, según el cual al aprender una información nueva, la huella de memoria se combina con una señal de recuperación, que posteriormente activará el recuerdo de esa información. Así el estado de ánimo durante la codificación del evento queda asociado a él, actuando como señal de recuperación que facilita su evocación posterior.

El procedimiento experimental que se utiliza en estos estudios es:

  1. Inducir un estado de ánimo positivo o negativo.
  1. Memorizar una lista de palabras de tono afectivo neutro.
  1. Evocar la lista de palabras bajo un estado de ánimo congruente o incongruente con el estado de ánimo inducido.

Consejos para memorizar mejor:

Conociendo estos principios podemos utilizar algunas estrategias sencillas, que nos ayuden a mejorar la eficacia de nuestra memoria. A continuación vamos a exponer algunos consejos que pueden ser interesantes tanto para un estudiante, como para un atleta mental iniciado, o para cualquier persona que desee mejorar el funcionamiento de su memoria…:

1. Intenta agregar contenido emocional al material que necesites memorizar, si este no lo tiene ya de por sí. Para esto puedes servirte de diferentes herramientas, como generar imágenes mentales impactantes que representen al contenido a memorizar.

Por ejemplo cuando pretendemos memorizar números podemos utilizar un casillero mental y hacer asociaciones impactantes. También podríamos utilizar para memorizar cualquier otro tipo de material, un palacio de la memoria por ejemplo, o simplemente asociaciones mentales generando imágenes potentes.

Los atletas mentales que se dedican a la memorización de datos puros (como números, palabras aleatorias, cartas…) utilizan estrategias para codificar el material que quieren memorizar, integrandole un tono emocional.

2. Si eres capaz de hacerlo intenta observar cuál es tu estado de ánimo, para que cuando tengas que añadir el contenido emocional al material, y generar las imágenes, o realizar las asociaciones mentales, puedas hacerlo de manera que el contenido emocional agregado sea coherente a tu estado anímico en momento de hacerlo. Lo ideal sería que cuando necesites memorizar algo, intentes estar relajado/a, y en un estado de ánimo positivo.

Por ejemplo es interesante que si un día estás especialmente contento, las asociaciones mentales que utilices para memorizar, tengan un tono emocional alegre, y si por el contrario te encuentras por ejemplo un poco apático, puedes utilizar imágenes con un toque melancólico. Me parece importante añadir que se puede utilizar un tono emocional relativamente neutro, como es el de la sorpresa, y que puede serte de mucha utilidad. Realizar imágenes sorprendentes e impactantes por su inverosimilitud, su contenido original, o absurdo, puede ayudarte a memorizar. Si incluimos contenido de una temática sexual por ejemplo, a un material en el que este contenido está descontextualizado, generamos una imagen absurda que probablemente recordaremos mejor.

-Cuando necesites recordar algo que sepas que has codificado con un tono emocional concreto, aprende a generarte un estado de ánimo compatible o coherente con el contenido que deseas recordad.

Por ejemplo, si estamos en un examen, es conveniente que nos relajemos y nos tranquilicemos, para encontrarnos física y psicológicamente en un estado similar al que tenemos cuando estamos estudiando y memorizando.

Por el contrario también podríamos pensar que si estamos estudiando para prepararnos un examen, es interesante que estudiemos con cierto estrés, ya que durante el examen estaremos algo nerviosos. Pero cuidado, esto no es recomendable, ya que el estrés reduce la efectividad de la memoria.

Desde Escuela de la Memoria esperamos que esta entrada te sirva para comprender mejor cómo funciona la memoria, y cómo las emociones, o nuestro estado emocional, influyen en la eficacia de nuestra memoria. Anímate y pon en práctica cualquiera de las herramientas que te ofrecemos, y que consideres que puede servirte…

Además te recomendamos que si lo que quieres realmente es mejorar tu memoria y capacidades para memorizar más rápido y eficazmente, visita nuestra tienda online e infórmate de los diferentes cursos que ofrecemos. Puede interesarte especialmente nuestro curso Brain Master.

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