¿Qué es la memoria Eidética?

¿Te has cansado de estudiar y olvidar todo lo que has visto en tan solo un par de días? ¿Quieres preparar tus exámenes más rápido y con mayor seguridad, retener todos los datos a la primera y ahorrar muchísimo tiempo? Entonces es perfecto porque hoy te voy a contar cómo funciona la memoria eidética y qué puedes hacer para mejorar la tuya.

Pero antes de empezar con las explicaciones voy a poner a prueba tu memoria para saber si ya tienes una supermemoria.

Una memoria eidética es prácticamente una supermemoria que le permite a aquel que la posee recordar prácticamente cualquier detalle de su vida o cualquier cosa solo con haberla experimentado por muy poco tiempo.

Hagamos la prueba, mira esta imagen  por 2 segundos.

¿La has visto bien? Perfecto pues déjame hacerte 2 preguntas, pero antes te recuerdo algo:

»Una memoria e Eidética es prácticamente una supermemoria que le permite a aquel que la posee recordar prácticamente cualquier detalle de su vida o cualquier cosa solo con haberla visto por muy poco tiempo. »

Ahora vienen las preguntas:

¿Qué hora marcaba el reloj de la imagen?

¿Difícil verdad?

Y si te pregunto ¿Cuántas agujas tenía el reloj? ¿podrías decirlo?

Bueno es posible que no hayas prestado la suficiente atención.

Este blog está hecho para poner en forma tu memoria y para estudiar a toda velocidad.
Bien si no has conseguido responder las preguntas ¿cuál es la explicación? ¿cómo es posible que no fueses  capaz de recordar los detalles que has visto en la imagen recientemente? pareciera que de toda la información solo se grabó lo que tu mente le parecía interesante y lo demás lo desecho.

Bien pues vamos al punto. Si no has conseguido recordar los detalles de la imagen es porque no tienes una memoria y eidética pero no te preocupes.

Estoy seguro de que alguna vez has escuchado hablar sobre la memoria e Eidética o hipertimesia,  si no al menos has conocido en películas y series algunos personajes con este tipo de memoria prodigiosa como Sheldon Cooper o Spencer Reid, pero ¿es esto cierto? ¿Acaso puede una persona recordar todo lo que le ocurre? y si es así ¿podemos desarrollar una memoria eidética nosotros que no hemos nacido con este don? Bueno pues vamos a responder a todas estas preguntas.

¿Es posible la memoria eidética?

Imagínate lo fantástico que sería poder estudiar cualquier cosa sin importar la dificultad o su extensión y retener el cien por cien a la primera.
Efectivamente la memoria eidética es posible. En la literatura científica existen muchos casos bien documentados de personas que son capaces de recordar prácticamente cualquier detalle de su vida por insignificante o irrelevante que parezca, habiendo personas capaces de recordar todo lo que ha vivido reteniendo las fechas, los días de la semana y otros muchos detalles, como que actividades hacía ese día, que vestía o que comía.

Esto es absolutamente impresionante, sin embargo por desgracia a pesar de tener una gran memoria estas personas también suelen tener grandes limitaciones.
De hecho su flujo de pensamiento se suele ver afectado por un bombardeo constante de recuerdos y también sus capacidades creativas se suelen ver mermadas.

El caso más increíble de todos es el de Kim Peek considerado la máquina humana de aprendizaje más potente que probablemente haya existido jamás.

Kim murió hace ya unos años en 2009 y era capaz de memorizar cualquier dato que hubiese leído, cualquier canción que hubiese escuchado y cualquier situación que hubiese vivido. Recordaba todo lo que había leído con una memoria completamente fotográfica.
Podía decir todas las ciudades que hay en EEUU, sus carreteras sus códigos de área y códigos postales, sus canales de televisión y sus condados. Por si fuese poco también era capaz de leer más rápido que cualquier persona entrenada del mundo ¡acercándose a las 25 mil palabras por minuto! siendo capaz de leer una página con cada ojo completando las dos páginas en menos de diez segundos.

Esto es lo más cercano que un ser humano ha estado nunca de algo parecido.
Sin embargo a pesar de su genialidad, Kim Peek también mostraba grandes problemas intelectuales y cognitivos, algo que le hacía totalmente dependiente. También un rasgo típico de los llamados Savants, individuos con capacidades extraordinarias y totalmente fuera de lo común, sin embargo con grandes problemas cognitivos o trastornos psicológicos.

Al tener una gran memoria, estas personas también suelen tener grandes limitaciones.

De hecho su flujo de pensamiento se suele ver afectado por un bombardeo constante de recuerdos y también sus capacidades creativas se suelen ver mermadas.

Vale ahora vamos a lo que te interesa ¿podemos los simples mortales desarrollar nuestra memoria hasta estos límites? Seguro que también conoces a otros personajes con grandes capacidades memorísticas como Sherlock Holmes o Patrick Jane el mentalista estos personajes no tienen una memoria eidética, tampoco son Savants y sin embargo son capaces de memorizar grandes cantidades de información en un parpadeo justo lo que tú necesitas.

Y ¿cómo lo hacen?

Sé que ahora estás esperando un consejo fácil y sencillo, un truco que cambie por completo tu forma de estudiar en un chasquido de dedos.

Bueno pues en realidad la respuesta sí que es muy fácil y sencilla de implementar ¿cómo lo hacen? pues utilizando técnicas de memorización. Las técnicas te permitirán memorizar a toda velocidad cualquier temario estructurando y organizando toda la información en tu memoria.

En nuestro blog tenemos bastante información sobre técnicas de estudio y memorización para no olvidar nada de lo que pase por tus manos. Concretamente te recomiendo este programa de lectura rápida para que compitas con la velocidad de Kim peek o este para que desarrolles una Supermemoria como Sherlock Holmes

Si quieres que sigamos profundizando aún más en estos temas déjanos alguna sugerencia en la sección de comentarios. También te invitamos a pasar por nuestro canal de YouTube y nuestro Podcast

¡Hasta pronto memorión!   

Relación entre imaginación y memoria

Conocer la relación entre la imaginacion y la memoria es muy importante para desarrollar una memoria verdaderamente eficaz. Como sabéis los que seguís nuestras publicaciones, la memoria funciona mejor asciendo y recordando aromas o imágenes que contienen una carga emocional, que datos de cualquier otro tipo.

En este vídeo se nos muestra la importancia de la imaginación como herramienta para memorizar datos puros como los que se memorizan durante los campeonatos de memoria rápida o memoria de fondo.

Observa esta demostración de súper memoria de nuestro compañero Miguel Ángel Vergara, para ver a que velocidad se pueden llegar a trabajar estas asociaciones mentales:

10 Hábitos para Ejercitar la Memoria

Chica estudiando

En este artículo te proponemos diferentes estrategias de gimnasia cerebral que te permitirán desarrollar nuevas conexiones neuronales y ejercitar la memoria. Nuestras conductas, rutinas y estilo vida, juegan un papel decisivo en cómo nuestro cerebro se activa, y cambia a nivel estructural.

¿Es posible mejorar la memoria entrenando nuestro cerebro con una serie de hábitos y ejercicios?

Por supuesto no existe una receta mágica, que mejore nuestra memoria con poco esfuerzo, sin embargo sí que puedes poner en marcha diferentes ejercicios para trabajar tu plasticidad cerebral y mejorar tus habilidades cognitivas, y concretamente tu memoria…

El cerebro tiene una gran capacidad de cambio y adaptación, pudiendo cambiar en función de nuestras experiencias y actividades cotidianas. De esta forma, puede mejorar, si lo estimulamos correctamente.

El cambio de hábitos y la práctica de actividades mentalmente estimulantes y retadoras, ayudan a mantener el cerebro activo, facilitando la creación de nuevas neuronas (neurogénesis) y conexiones. Nuestra memoria es una capacidad muy importante en nuestro día a día, y esta puede estimularse a través de diferentes prácticas y hábitos.

A continuación te planteamos algunos hábitos que pueden ayudarte a trabajar y entrenar tu memoria, entre otras habilidades.

1. Visita lugares nuevos

Qué mejor que viajar para llenar nuestro disco duro de información novedosa y atractiva, a través de la experiencia propia. Ponernos en contacto con nuevas culturas, paisajes, lugares y lenguas, nos aporta un enriquecimiento innegable, y además estimula nuestra curiosidad, la cual mantiene una estrecha relación con nuestra memoria, y capacidad para aprender.

Si dispones de los recursos suficientes como para viajar, no dudes en hacerlo. Visita lugares desconocidos, sumérgete en la cultura y aprende de los nativos. Si no puedes viajar a lugares lejanos, no desesperes,  rodéate de distintas personas procedentes de diferentes culturas, conoce a gente de otros países, y visita nuevos lugares en tu propia ciudad y alrededores.

2. No dejes de estudiar

Las personas que estudian, trabajan con mayor frecuencia y eficacia con su memoria. A esto se le suma el hecho de que con la práctica, necesitan un menor esfuerzo para aprender.

Además de realizar un trabajo que puede mejorar la funcionalidad de la memoria, pueden presentar cambios estructurales apreciables en su cerebro. Existen estudios famosos que nos muestran como determinadas personas que tienen, o han tenido que estudiar y memorizar grandes cantidades de datos, tienen ciertas zonas de sus cerebros, como el hipocampo, más desarrolladas que las personas que no han realizado este tipo de trabajos (el estudio de los taxistas de Londres).

3. Escucha música

Escuchar música es una excelente actividad para estimular nuestro cerebro. Además tiene ciertos beneficios sobre nuestra memoria, ya que como algunos estudios muestran, al escuchar música se activa la transmisión de información a través de las neuronas, y favorece la capacidad de aprendizaje, y mejor funcionamiento de la memoria. Además escuchar música puede ayudar a ralentizar el proceso neurodegenerativo (aunque este efecto sólo se ha apreciado en personas que estaban familiarizadas con la música).

Acostumbra a escuchar música cuando estés en casa, cocinando, en el coche, en el trabajo, cuando haces ejercicio, etc…

Más incluso que escuchar música, aprender a tocar un instrumento puede ser un reto muy interesante para poner en marcha y trabajar de forma específica nuestra memoria procedimental, además de nuestra memoria explicita.

4. Realiza actividad física

Según muchos estudios, hacer ejercicio y disfrutar de él potencia la creación de nuevas neuronas, mejora el aprendizaje y el rendimiento cognitivo y potencia la plasticidad cerebral.

El ejercicio aeróbico y de cierta intensidad, es encuentra más relacionado con estos beneficios. Anímate a correr, nadar, hacer ciclismo…

5. Lee

Leer es uno de los mejores alimentos para nuestro cerebro, y más concretamente para nuestra memoria. Gracias a la lectura podemos vivir experiencias nuevas y exóticas en nuestra imaginación, a su vez, trabajar nuestra velocidad de procesamiento, atención, lenguaje y pensamiento abstracto.

Si te gusta leer, lo tienes fácil. Sin embargo, si no te gusta probablemente sea porque no has dado con el material adecuado. Hay multitud de géneros que puedes probar. La cuestión es mantener activa la mente.

6. Aprende un idioma nuevo

Hablar dos o más idiomas, parece estar relacionado con cierta protección  ante el deterioro cognitivoAdemás en algunos estudios se encontó que las personas bilingües obtuvieron mayor puntuación en test de inteligencia. Lo interesante es que esto ocurre, incluso cuando el idioma es aprendido en la adultez.

Te aconsejamos que comiences a dar clases de inglés, frances… o del idioma que sea. Práctica con otros compañeros e intenta desenvolverte en situaciones sociales en un idioma nuevo.

7. Duerme lo necesario

Según un estudio, la falta de sueño se ve asociada a una reducción de la masa carebral.

Una adecuada calidad e higiene del sueño, es fundamental para el buen funcionamiento de cognitivo y para nuestro bienestar en general. Durante las diferentes fases del sueño, se consolidan nuestros recuerdos, y se sabe que el sueño es un proceso activo, que se encuentra muy relacionado con el aprendizaje.

Para mantener una adecuada higiene del sueño lo mejor es seguir una rutina. Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Ten en cuenta que el cuerpo tiende a asociar estímulos con facilidad, por lo que no debes realizar muchas actividades en la cama; como ver la televisión, jugar, comer… Ya que se debe asociar este contexto al sueño. Y intenta mantener en tu habitación una temperatura agradable y minimizar los ruidos.

8. Realiza actividades nuevas

Nuevos estudios muestran que la inmersión en actividades de ocio que supongan un esfuerzo y resulten desafiantes para la mente facilitan las funciones cognitivas y puede prevenir el deterioro cognitivo.

Además, el aprendizaje promueve la salud mental, según este estudio. Mantener la mente activa y aprender cosas nuevas a lo largo de la vida mantiene el cerebro sano. El cerebro es como un músculo, si no lo usas se atrofia.

Aprende a hacer cosas nuevas, no importa si no eres bueno en ellas, lo importante es que te diviertas.

9. Practica Meditación

La Meditación. Ha Demostrado ser una buena práctica para mejorar la Velocidad de Procesamiento Mental, la Atención Sostenida o Concentración, Inhibición, además de potenciar nuestra memoria y dotarnos de unas mejores capacidades para la gestión emocional, entre otras cosas. Es una práctica muy recomendable para cualquier atleta mental, así como para personas que quieran mejorar su salud psicológica. La práctica de yoga y la meditación nos ayudan a una utilización más eficiente de nuestros recursos mentales. También reducen el estrés y la ansiedad, mejorando nuestro rendimiento.

¿Cómo hacerlo?: Hoy en día el yoga y la meditación están de moda. No te será difícil encontrar clases para aprender.

10. Aliméntate bien y evita las drogas

Aprende a alimentar adecuadamente a tu cerebro para que este se mantenga sano y funcional.  Nuestra actividad cerebral, y nuestras capacidades cognitivas se ven condicionadas por nuestros hábitos alimenticios. Por supuesto comer bien no es suficiente para tener un cerebro sano y una buena memoria, pero es un buen principio, ya que tiene una repercusión innegable sobre nuestra salud y rendimiento.

Además el consumo de drogas como el alcohol y el tabaco, perjudican notablemente nuestra actividad cerebral a largo plazo, y especialmente se ve una influencia negativa sobre las capacidades relacionadas con la memoria.

Ten en cuenta también que debemos evitar las dietas monótonas y poco variadas. La variedad es un factor fundamental para que a nuestro cerebro no le falte de nada. Las dietas deben ser flexibles y variadas, y debemos acostumbrar a probar platos nuevos con nuevos ingredientes siempre que podamos.

5 Curiosidades de la memoria

Nuestra memoria es muy compleja, y en muchos casos nos muestra lo interesante que puede llegar a ser como codificamos o recordamos nuestras experiencias. Vamos a hablar de 5 fenómenos interesantes sobre nuestra memoria:

1. Recordamos mejor aquello que nos emociona.

El psicólogo de la Universidad de California Gazzaniga, nos dice que hay dos características que favorecen que una experiencia sea almacenada en nuestra memoria:

1º Recordamos mejor, hechos asociados a emociones, o estados emocionales intensos. Si intentamos recordar algún acontecimiento cercano, o lejano en el tiempo, nos daremos cuenta rápidamente que la mayoría de vivencias que nos vienen a la mente, están relacionadas con situaciones o hechos que nos conmovieron de algún modo. Recordamos mejor los momentos especiales, tanto positivos como dolorosos.

2º También se graban en nuestra memoria aquellos acontecimientos que nos sorprenden y/o nos producen curiosidad. Cuando nos sorprendemos o sentimos curiosidad, nuestro cerebro se encuentra más predispuesto para aprender, almacena información relacionada con los acontecimientos que nos sorprenden, e incluso en este estado también somos capaces de memorizamos detalles que a priori no nos interesan especialmente, como se ha demostrado en un estudio reciente.

2. Nuestro estado de ánimo condiciona lo que memorizamos y recordamos.

En los años 70, el famoso psicólogo cognitivo Gordon H. Bower, realizó investigaciones sobre nuestra manera de almacenar y recuperar los recuerdos dependiendo del estado de ánimo en el que nos encontramos.

En una de las pruebas se les pidió a un grupo de personas que memorizasen listas de palabras pasando por diferentes estados de ánimo. Luego, se observó sus diferencias a la hora de recordar estas palabras, mientras pasaban también por diversos estados de ánimo.

De esta manera encontró una tendencia a recordar con mayor facilidad los elementos memorizados en un estado de ánimo semejante al que tenemos en el momento de evocarlos. A este fenómeno se le conoce como “mood-congruent processing“, o “procesamiento congruente con el estado de ánimo”, y nos muestra la estrecha relación entre memoria y emoción. Puedes ampliar esta información visitando este artículo.

3. Nuestro cerebro almacena lo más relevante, y la mente inventa los detalles.

Schacter, psicólogo de la Universidad de Harvard, descubrió que, cada vez que recordamos, modificamos nuestro recuerdo. Es decir, cada vez que revivimos un recuerdo concreto creamos algunas variaciones sobre recuerdo inicial. Es como si de algún modo sobrescribiésemos sobre el recuerdo.

Parece ser que únicamente los acontecimientos principales o impactantes quedan registrados y almacenados en nuestro cerebro. Sin embargo los detalles no quedan tan bien codificados, por lo que los añadimos o inventamos de forma inconsciente cada vez que recordamos.

Este fenómeno en realidad es una interesante estrategia que utiliza nuestro cerebro con fines adaptativos. La de almacenar únicamente lo relevante en relación a una experiencia vivida, economizando así energía y evitando abarrotar la memoria con detalles triviales.

4. Cuando recordamos hechos positivos el cerebro se encarga de generar emociones positivas

Esta conclusión se obtuvo de diferentes estudios que relacionaban la valencia del pensamiento (positiva o negativa), con las emociones o estados de ánimo que experimentaban los sujetos. En un estudio, se les pidió a los participantes que en una situación neutra, pensaran en experiencias negativas. Bajo estas condiciones, se observó, a través de técnicas de neuroimagen, que las zonas del cerebro encargadas de regular las emociones se inhibían. Las consecuencias en algunos casos, es que los sujetos reexperimentan las emociones relacionadas con el recuerdo.

Por el contrario, cuando se les pedía que imaginaran acontecimientos positivos, esas mismas áreas cerebrales se coordinaban y se activaban para generar emociones agradables, con mayor facilidad.

En definitiva, estos estudios nos aportan datos para concluir que nuestra memoria nos induce a ser optimistas, ya que nos resulta más fácil generar un estado de ánimo positivo que negativo, a través de la rememoración de vivencias pasadas.

5 Los demás pueden manipular nuestra memoria.

Hoy en día sabemos que la memoria no nos muestra con fidelidad cómo ha sido el pasado, sino que nos ayuda a tener una concepción personal de los acontecimientos ocurridos, con fines adaptativos y de aprendizaje.

Hay innumerables estudios sobre cómo la memoria genera los llamados «falsos recuerdos» a través de, por ejemplo, conversaciones con otras personas. Concretamente hay un estudio que me parece especialmente interesante:

Consistía en mostrarles a los participantes de forma individual 10 fotografías en las que aparecían ellos, cuando eran niños, en algún viaje familiar, en una excursión, o en alguna ocasión especial… Lo que no sabían es que una de esas fotos, no era real, era un montaje. Los participantes tenían que dar detalles sobre lo que había ocurrido ese día, y hablar de todo lo que recordasen en relación a la fotografía y la situación en la que se hizo. Curiosamente la inmensa mayoría de personas, recordaba muchas cosas de ese “día ficticio”, incluso llegaban a dar detalles muy concretos sobre lo que había ocurrido en algunas situaciones que envolvían el momento de la fotografía.

Esto nos muestra la capacidad que tenemos para generar recuerdos irreales, y como la memoria es capaz de adaptarse con el objetivo de encontrar una coherencia con los conocimientos que tenemos.

Emoción para mejorar la memoria

En esta entrada vamos a ver cómo las emociones repercuten sobre nuestra forma de memorizar y recordar.  Las emociones pueden influir sobre los procesos de memorización a través de tres vías:

  1. Contenido. La carga afectiva del material a recordar. Se recuerdan más fácilmente aquellos contenidos con una carga emocional intensa.
  1. La codificación. El estado emocional de la persona durante la codificación de la información afecta a la memorización del material. Las emociones intensas sesgan la atención hacia los aspectos más relevantes a recordar.
  1. La recuperación. El estado afectivo de la persona durante la recuperación de la información. Por ejemplo en un estado de ánimo positivo, recordaremos más contenidos con un tono afectivo positivo…

De la interacción entre la valencia afectiva (positiva o negativa) y cada uno de los aspectos de los procesos de memoria (contenido, codificación y recuperación), surgen una serie de fenómenos:

     A) Codificación congruente con el estado de ánimo. Durante la fijación de la información en la memoria tendemos a fijar mejor la información cuya valencia afectiva sea más acorde al estado de ánimo en que nos hallemos en ese momento. Este fenómeno ha sido reiteradamente constatado en el laboratorio, no obstante su estudio bajo condiciones controladas es sensible al sesgo conocido como “características de la demanda” (es decir que la persona tienda a comportarse de acuerdo a lo que cree que se espera de ella). Para evitarlo se utiliza un protocolo estándar en el experimento con tres fases:

  1. Inducción: se induce en el sujeto un estado de ánimo positivo o negativo mediante sugestión, utilización de películas o historias.
  1. Aprendizaje: memorizar lista de palabras con carga afectiva.
  1. Evocación: recuerdo de la lista con un estado de ánimo neutro.

La evaluación se realiza mediante técnicas de recuerdo libre (recordar tantas palabras como sea posible) o técnicas de recuerdo indirecto (completar palabras de la lista original de las que sólo se facilita la raíz). En cualquier caso, con independencia del tipo de prueba empleado, se observa que las palabras con valencia afectiva congruente con el estado de ánimo de la persona durante la fase de aprendizaje son recordadas con mayor probabilidad que las incongruentes.

     B) Recuerdo congruente con el estado de ánimo. Durante la recuperación de una información, el estado emocional presente en el momento en que se recuerda una información puede interactuar con el contenido emocional del material recordado. De este modo cuando estamos felices, el mundo es más agradable, y recordamos más acontecimientos positivos de nuestro pasado, y viceversa.

El procedimiento experimental para probar este fenómeno utiliza también tres fases:

  1. Se evalúa el estado de ánimo del participante o se le induce uno.
  1. Se le induce a evocar recuerdos autobiográficos positivos o negativos.
  1. Se mide la cantidad de recuerdos, velocidad de evocación y la valencia afectiva de los recuerdos.

Hay que tener presente que los estudios basados en recuerdos autobiográficos se prestan a la ocurrencia de un sesgo metodológico: la confusión de los efectos del recuerdo congruente (contenido emocional del propio recuerdo) con los correspondientes al recuerdo dependiente del estado de ánimo (estado de ánimo producido durante la codificación). Para obviar estos inconvenientes metodológicos se utiliza un protocolo alternativo:

  1. Se induce un estado de ánimo positivo o negativo.
  1. Se incita a memorizar una lista de palabras con carga afectiva positiva, negativa y neutra.
  1. Bajo un estado de ánimo congruente o incongruente con el que se indujo al principio, se solicita al participante que evoque tantas palabras de la lista original como le sean posibles.
  1. Se mide la cantidad de recuerdos, velocidad de evocación y la valencia afectiva de los mismos.

El fenómeno de recuerdo congruente ha sido observado tanto en personas emocionalmente sanas como en pacientes disfóricos y depresivos.

     C) Memoria dependiente del estado de ánimo. Estados de ánimo concordantes en las fases de codificación y recuperación mejoran el recuerdo, con independencia del tono afectivo del material a recordar. En la vida cotidiana es poco probable que ocurra un fenómeno puro de recuerdo dependiente, ya que lo más frecuente es que el tono emocional de un evento se relacione con el estado emocional de la persona durante su codificación. Así en un entorno festivo evocamos más fácilmente un chiste oído con anterioridad cuando estamos alegres que cuando estamos tristes.

El fenómeno del recuerdo dependiente es un ejemplo del principio de especificidad de la codificación, según el cual al aprender una información nueva, la huella de memoria se combina con una señal de recuperación, que posteriormente activará el recuerdo de esa información. Así el estado de ánimo durante la codificación del evento queda asociado a él, actuando como señal de recuperación que facilita su evocación posterior.

El procedimiento experimental que se utiliza en estos estudios es:

  1. Inducir un estado de ánimo positivo o negativo.
  1. Memorizar una lista de palabras de tono afectivo neutro.
  1. Evocar la lista de palabras bajo un estado de ánimo congruente o incongruente con el estado de ánimo inducido.

Consejos para memorizar mejor:

Conociendo estos principios podemos utilizar algunas estrategias sencillas, que nos ayuden a mejorar la eficacia de nuestra memoria. A continuación vamos a exponer algunos consejos que pueden ser interesantes tanto para un estudiante, como para un atleta mental iniciado, o para cualquier persona que desee mejorar el funcionamiento de su memoria…:

1. Intenta agregar contenido emocional al material que necesites memorizar, si este no lo tiene ya de por sí. Para esto puedes servirte de diferentes herramientas, como generar imágenes mentales impactantes que representen al contenido a memorizar.

Por ejemplo cuando pretendemos memorizar números podemos utilizar un casillero mental y hacer asociaciones impactantes. También podríamos utilizar para memorizar cualquier otro tipo de material, un palacio de la memoria por ejemplo, o simplemente asociaciones mentales generando imágenes potentes.

Los atletas mentales que se dedican a la memorización de datos puros (como números, palabras aleatorias, cartas…) utilizan estrategias para codificar el material que quieren memorizar, integrandole un tono emocional.

2. Si eres capaz de hacerlo intenta observar cuál es tu estado de ánimo, para que cuando tengas que añadir el contenido emocional al material, y generar las imágenes, o realizar las asociaciones mentales, puedas hacerlo de manera que el contenido emocional agregado sea coherente a tu estado anímico en momento de hacerlo. Lo ideal sería que cuando necesites memorizar algo, intentes estar relajado/a, y en un estado de ánimo positivo.

Por ejemplo es interesante que si un día estás especialmente contento, las asociaciones mentales que utilices para memorizar, tengan un tono emocional alegre, y si por el contrario te encuentras por ejemplo un poco apático, puedes utilizar imágenes con un toque melancólico. Me parece importante añadir que se puede utilizar un tono emocional relativamente neutro, como es el de la sorpresa, y que puede serte de mucha utilidad. Realizar imágenes sorprendentes e impactantes por su inverosimilitud, su contenido original, o absurdo, puede ayudarte a memorizar. Si incluimos contenido de una temática sexual por ejemplo, a un material en el que este contenido está descontextualizado, generamos una imagen absurda que probablemente recordaremos mejor.

-Cuando necesites recordar algo que sepas que has codificado con un tono emocional concreto, aprende a generarte un estado de ánimo compatible o coherente con el contenido que deseas recordad.

Por ejemplo, si estamos en un examen, es conveniente que nos relajemos y nos tranquilicemos, para encontrarnos física y psicológicamente en un estado similar al que tenemos cuando estamos estudiando y memorizando.

Por el contrario también podríamos pensar que si estamos estudiando para prepararnos un examen, es interesante que estudiemos con cierto estrés, ya que durante el examen estaremos algo nerviosos. Pero cuidado, esto no es recomendable, ya que el estrés reduce la efectividad de la memoria.

Desde Escuela de la Memoria esperamos que esta entrada te sirva para comprender mejor cómo funciona la memoria, y cómo las emociones, o nuestro estado emocional, influyen en la eficacia de nuestra memoria. Anímate y pon en práctica cualquiera de las herramientas que te ofrecemos, y que consideres que puede servirte…

Además te recomendamos que si lo que quieres realmente es mejorar tu memoria y capacidades para memorizar más rápido y eficazmente, visita nuestra tienda online e infórmate de los diferentes cursos que ofrecemos. Puede interesarte especialmente nuestro curso Brain Master.

Como mantener nuestro cerebro sano y joven

Si eres una persona que quiere mejorar su rendimiento mental, y quieres incorporar algún hábito diario que te ayude en este sentido, este es el artículo perfecto para ti.

Como ya sabemos nuestro cerebro es increíblemente plástico, por lo que para mejorar nuestra salud cerebral podemos realizar diferentes tipos de ejercicios y entrenamientos mentales, que estimulan y mejoran el rendimiento de nuestro funcionamiento cerebral. Pero también podemos incorporar algunos hábitos y costumbres que sin gran esfuerzo nos ayuden a mantener a nuestro cerebro en forma.

El especialista en plasticidad cerebral, el Dr.Michael Merzenich nos da varias claves que podemos poner en práctica regularmente, y asumir como parte de nuestro estilo de vida diario, y que nos ayudaran a mantener el cerebro ágil y en buena forma. Estas claves son las siguientes:

1. Haz entre 15 y 30 minutos de ejercicio físico cada día, especialmente si es un ejercicio de cierta intensidad o dificultad, ya que caminar o hacer ejercicios leves no es tan beneficioso para nuestro cerebro como realizar ejercicios de intensidad media o alta (aunque también pueden ser beneficiosos, sobre todo si mejoran nuestra circulación y coordinación). Sería ideal que además el ejercicio nos proponga algún reto que mejore nuestra motricidad fina, equilibrio, velocidad de respuesta o de reacción, que nos permita mejorar nuestra atención dividida…, y que podamos mejorar de forma continua, a medida que vayamos aprendiendo diferentes niveles de dificultad técnico.

2. Dedica unos cinco minutos todos los días a trabajar en el perfeccionamiento de algún pequeño y específico dominio de tu cuerpo. Parece algo irrelevante, pero esto puede ser útil para trabajar la creación de nuevas sinapsis neuronales en las zonas cerebrales relacionadas con el control corporal, auto-observación y la concentración entre otras.

Respecto a este punto el Dr. Merzenich nos dice lo siguiente:
“Muévase de una forma muy variable y controlada -… variable en velocidad, y controlada para alcanzar un objetivo, por ejemplo, hacer un movimiento en particular con el dedo gordo del pie o el dedo meñique.  Haga eso todos los días. Yo lo hago de una manera sistemática, ya que estoy tratando de mantener la fidelidad del movimiento y del control neurológico. Sé que a medida que hago eso estoy pensando mucho acerca de la sensación en mis movimientos.”

3. Encuentra la manera de aprender algo nuevo, intenta mantener este aspecto o actitud que te permite aprender y sorprenderte permanente de tu vida. Haz cosas nuevas como aprender nuevas habilidades en el mundo musical, teatral, literario, o artístico en general, practicar algún deporte mental, o algún nuevo deporte físico, estudia algo nuevo que te interese y te plantee retos…

4. Mantente comprometido socialmente. Nada es más interesante para nuestro cerebro que una situación social que nos plantee retos y nos estimule mentalmente. Sin duda somos seres sociales, y las situaciones sociales retadoras (que nos permitan crecer como persona, que sean ricas en su interacción, o que nos hagan aprender algo nuevo), son unas de las mejores formas de estimular nuestro cerebro y mejorar muchas de nuestras capacidades intelectuales, y por supuesto también emocionales.

5. Practica la Atención Plena o Mindfulness (conoce sus beneficios  en este articulo). Esta práctica nos permite estar presentes y enfocados en el aquí y ahora, y ser conscientes de nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y nuestras emociones, momento a momento. Y además de ser un saludable entrenamiento mental, nos permite cultivar actitudes que favorecen un afrontamiento sano de las situaciones estresantes o comprometidas emocionalmente.

Respecto al tema de la Atención Plena, el Dr. Merzenich nos habla específicamente del componente de la “mente de aprendiz” cultivado a través de la práctica de esta disciplina (tanto a trave de la práctica formal, como de la práctica informal), y nos dice lo siguiente:
“Observa la maravilla de una flor. Mira nuevamente con curiosidad los movimientos de la lagartija. Participa en los detalles del mundo y de la vida. Atiende con verdadera atención a lo que escuchas, lo que sientes en tu piel…”.

6. Aliméntate de forma adecuada.  El doctor nos propone unos principios alimenticios básicos relacionados con una buena salud cerebral:

-Optimiza sus niveles de vitamina D a través de la exposición solar segura y/o consume suplementos de la vitamina D3.

-Toma grasas de omega-3 de alta calidad, de fuentes animales.

-Evita los alimentos procesados y azúcares, especialmente fructosa.

-Evita los granos incluso los granos orgánicos se convierten en azúcar en el cuerpo y disparan los niveles de insulina.

-Evita los endulzantes artificiales. El aspartame, por ejemplo, es una excitotoxina que puede, literalmente, destruir las células cerebrales. Existen muchos estudios que muestran los peligros del aspartame. Por ejemplo, un estudio publicado en 2008, concluyó que el consumo excesivo de  aspartame puede causar ciertos trastornos mentales, así como comprometer su  aprendizaje y funcionamiento emocional.

-Evita la soja si desea  mantener la función saludable del cerebro, los productos de soja no fermentada, son otro alimento común que debe ser evitado.

(Aquí tienes más información sobre el tema de la alimentación).

En Escuela de la Memoria queremos que mantengas tu cerebro sano y en forma. Esperamos que te hayan servido estos consejos y que puedas ponerlos en práctica ya mismo.

Además Aquí os dejamos una interesante charla de Michael Mercenich sobre plasticidad cerebral, disfrutadlo:

La curiosidad mejora la memoria

En este post os queremos hablar de cómo podemos predisponer a nuestro cerebro para memorizar. Precisamente la impulsora de nuestra memoria, puede ser la curiosidad, como nos exponen los interesantes resultados de un estudio neuropsicológico, sobre los que queremos hablar.

Muchas veces nos preguntamos cosas como… ¿Por qué cuando estudiamos o intentamos aprender un idioma nos cuesta tanto memorizar?, Y sin embargo ¿Por qué somos capaces de memorizar con gran facilidad el argumento de una película, la respuesta a un acertijo, una anécdota interesante… etc.?

Un artículo publicado en la revista Neuronasegura que la expectación que nos genera un tema sobre el que sentimos curiosidad, genera un «estado» cerebral que nos predispone a aprender y retener toda clase de información relacionada con el tema en cuestión, e incluso también la información no relacionada. En este «estado de curiosidad», como si se tratara de una especie de agujero negro, el cerebro no sólo absorbe lo que nos interesa sino que también devora y almacena todos los datos que rodean a la situación en la que hemos despertado nuestro interés.

El experto en neurociencia Charan Ranganath parece haber demostrado que la curiosidad prepara al cerebro para el aprendizaje y la memoria a largo plazo. Para ello realizó un estudio en el que a los participantes se les hacía una pregunta, y 14 segundos después se les mostraba un rostro de forma aleatoria. Se puedo comprobar que cuanto mayor interés generaba una pregunta, más se favorecía una mayor eficacia a la hora de recordar, ya que los sujetos no solo recordaban mejor la respuesta, sino que también el rostro de la foto que habían visto 14 segundos después de la pregunta.

Además tener curiosidad por algo, activa nuestro sistema de recompensa cerebral y moviliza dopamina. El hipocampo, que es un núcleo cerebral fundamental para el establecimiento de la memoria, también se ve beneficiado por nuestro estado de curiosidad o expectación, y se activa más cuando sentimos cierto interés por algo.

El tándem sistema de recompensa-hipocampo, hace al cerebro más receptivo para aprender y retener información, incluso como ya hemos dicho, si esa información no es de particular interés o importancia. Por lo tanto podemos decir que es la curiosidad la que nos lleva a retener incluso esos pequeños detalles o datos aparentemente irrelevantes, que rodean un tema por el cual sentimos inquietud y curiosidad.

En el estudio se exponen tres resultados o hallazgos interesantes:

-En primer lugar, cuando los sujetos se mantenían curiosos por conocer la respuesta a una determinada pregunta, eran mejores aprendiendo esta información, lo cual era de esperar… Pero mucho más sorprendente, es el hecho de que cuando despertaron su curiosidad, también mostraron un mejor aprendizaje de la información que no estaba relacionada con la respuesta, e incluso también eran mejores en tareas de reconocimiento de las caras que previamente les habían mostrado, y sobre las que no tenían ninguna curiosidad. También fueron capaces de retener mejor la información, aunque el retraso para conocer la respuesta fuera de 24 horas.

-En segundo lugar, se observó que cuando los sujetos despertaban su curiosidad, ponían en marcha el circuito de recompensa cerebral.

-Y por último, en tercer lugar, los investigadores observaron que en el aprendizaje motivado por la curiosidad hubo una mayor actividad en el hipocampo, como ya hemos dicho, un núcleo cerebral que interviene en la adquisición y el almacenamiento de la memoria, y también vieron un aumento en las interacciones entre el hipocampo y el circuito de recompensa.

Por lo tanto de estas conclusiones se deprende una especie de «truco», que podemos utilizar cuando tengamos que aprender o memorizar por obligación. Si aprendemos a hacernos preguntas que despierten nuestra curiosidad realmente, sobre cosas que nos interesen mucho, podemos mejorar nuestra capacidad para memorizar lo que debemos memorizar por obligación. El secreto está por lo tanto, en aprender a poner al cerebro en ese «estado» al que le lleva la curiosidad, en el que se encuentra receptivo y capaz de asumir o absorber todo tipo de información, incluso la que en principio no nos interesa en absoluto.

Desde Escuela de la Memoria te recomendamos que acostumbres a impulsar tu curiosidad, y que te hagas preguntas interesantes, sobre todo tipo de cosas, esencialmente intenta mantener tu mente activa y curiosa en temporadas de estudio, por supuesto sin dejar de lado las técnicas de memorización.

Superalimentos para tu cerebro

Es de dominio público que el cerebro tiene sus propias necesidades y preferencias gastronómicas. Es muy importante aprender a cuidarlo y a cubrir bien dichas necesidades, ya que a nivel energético es el órgano más costoso de nuestro cuerpo. Además es el responsable de nuestro rendimiento diario (y especialmente si trabajamos con nuestra cabeza). Su peso corresponde apenas al 2% del total del cuerpo, sin embargo consume entre 20 y 30% de las calorías diarias que ingerimos, y es por esto que es un órgano tan difícil de mantener. Para mantener nuestras cualidades cognitivas e intelectuales a pleno rendimiento es necesario conocer qué tipo de combustible consume nuestro cerebro.

Diversos especialistas en salud cerebral y nutrición, así como en neurodesarrollo y salud neuropsicológica, recomiendan tener un equilibrio en la ingesta de alimentos ricos en sustancias precursoras de los neurotransmisores y vitaminas. Además muchos de ellos sugieren y defienden, que estos nutrientes deben ser obtenidos de fuentes naturales, y no de complementos alimenticios industrializados, que en muchos casos no tienen la absorción adecuada y no se aprovechan ni metabolizan en el organismo de la misma forma (aunque esto no quiere decir que en determinados momentos no debamos consumir suplementos si los necesitamos, y nos lo recomienda un especialista).

Para que tengas claro qué tienes que comer para producir estos químicos esenciales a nivel cerebral, toma nota porque los siguientes alimentos son fundamentales. A continuación hemos expuesto algunos de los componentes esenciales más importantes para mantener nuestro cerebro sano, con algunos ejemplos de los alimentos que los contienen (por supuesto no es una lista exhaustiva pero puede darnos una buena orientación general sobre qué tipo de alimentos necesitamos).

Superalimentos

L-glutamina: Sirve para construir ácido gamma-aminobutírico (GABA) en el cerebro y tiene un impacto en circuitos que intervienen en los procesos inhibitorios cerebrales. Se encuentra en carnes de cerdo y res, así como en las semillas de girasol por ejemplo…

Tirosina: Participa en la creación de la noradrenalina, un químico esencial para los procesos de atencionales entre otros… Las principales fuentes son quesos, huevos y carne.

Triptófano: Es vital para fabricar la serotonina, que está relacionada con el buen humor y con los circuitos cerebrales del aprendizaje. Se encuentra en alimentos como pescado, lácteos, pavo, huevos, frutos secos, plátano, piña y aguacate.

Folato: También es necesaria para que se forme la serotonina (también conocida como el neurotransmisor de la felicidad), y lo encuentras en las espinacas.

Colina: favorece la transmisión de los impulsos nerviosos a los músculos. La soja, el hígado y el huevo son ricos en este componente de la acetil-colina.

Fenilananina: Aunque hay personas hipersensibles, es necesaria para fabricar la dopamina, relacionada con el control del movimiento, el estado de vigilia, los circuitos de recompensa y aprendizaje…. Se halla en la soja, la remolacha, los cereales…

Los ácidos grasos poliinsaturados (omega 3 y omega 6) y el colesterol: Son componentes estructurales de los fosfolípidos que forman las membranas de las neuronas y por lo tanto son esenciales para el buen funcionamiento de las neuronas. Podemos encontrarlos en carnes, pescados, verduras, aceites de semilla…

Flavonoides: Ayudan a la comunicación entre las neuronas, conocida como sinapsis, reducen el envejecimiento neuronal y mejoran en cierta medida los procesos subyacentes al establecimiento de la memoria, los puedes encontrar por ejemplo en el chocolate, el vino tinto…

Acetil-L-Carnitina y Ácido alfa lipoico: el ácido alfa lipoico es un poderoso regulador del equilibrio celular, ayuda a las neuronas a combatir el estrés y neutralizar a los radicales libres (que producen degeneración y envejecimiento celular). Estos componentes nos ayudan a prevenir la diabetes y el deterioro cognitivo. Los podemos encontrar en carnes de órganos específicos como riñón, corazón e hígado, así como en vegetales verdes como la espinaca, el brócoli, los espárragos…

Vitamina E: Mejora la actividad neuronal y previene la oxidación de las membranas neuronales. Lo podemos encontrar en el curry, espárragos, aguacate, cacahuate, aceitunas, aceite de oliva y nueces…

Alimentos que debemos evitar

Los alimentos con glutamato monosódico. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos, diversos estudios han demostrado que las inyecciones de glutamato en ratones de laboratorio han provocado daño en las células nerviosas del cerebro, asociadas con patologías como la enfermedad de Huntington o el alzhéimer. Una ingesta excesiva de estos alimentos puede provocar además dolores de cabeza, fatiga, desorientación, obesidad y depresión.

Edulcorantes artificiales. Si se toman durante mucho tiempo, pueden provocar daños cerebrales y problemas con las capacidades cognitivas. A pesar de que aportan muchas menos calorías que el azúcar, a largo plazo las consecuencias son mucho más negativas si abusamos de estas sustancias.

El exceso de sal. Un estudio publicado en la revista Neurobiology concluyó que las dietas altas en sodio estaban asociadas a una mala salud vascular, lo que a su vez conduce a que la disminución o deterioro cognitivo sea más rápido.

La fructosa. Este componente reduce nuestra capacidad para aprender y para recordar información, según una investigación publicada en The Journal of Physiology.

La cafeína. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos afirma que 600 miligramos de cafeína al día pueden provocar dolores de cabeza, elevar la ansiedad, y aumentar la probabilidad de sufrir alguno de los trastornos relativos al sueño, lo cual demuestra una repercusión directa, y unas consecuencias negativas sobre nuestra salud cerebral. Una ingesta exagerada de cafeína puede causar confusión, alucinaciones y, en última instancia incluso la muerte.  Sin embargo en cuanto al uso moderado, algunos estudios afirman que puede llegar a ser beneficiosa para el desarrollo de la memoria.

Las grasas trans. Según el nutricionista Tori Holthaus “las dietas altas en grasas trans aumentan el beta-amiloide en el cerebro, que se asocia con la enfermedad de Alzheimer”. Estas grasas ralentizan los reflejos y nuestra capacidad de respuesta cerebral, y aumentan el riesgo de sufrir un derrame cerebral.

El azúcar añadido. Un consumo alto y a largo plazo de azúcar puede causarnos una gran cantidad de problemas neurológicos, como afectar a las zonas relativas a la memoria, lo cual conduce a una reducción de nuestra capacidad de aprender. Además de esto, según un estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA), aquellas personas que consumieron entre el 17-21% de calorías en azúcar presentaban un alto riesgo de morir por enfermedad cardiovascular en comparación con los que consumían alrededor del 8% de azúcar en sus calorías diarias.

Unos consejos para terminar

Evita el alcohol, aunque sea una copa de vino durante la comida (ya que se ha visto que guarda una correlación positiva con el riesgo de demencia, aunque sea en dosis bajas). El consumo esporádico y prudente puede no ser tan perjudicial, pero no es recomendable para mantener tu cerebro a plenas facultades.

Evita las dietas monótonas y poco variadas. La variedad es un factor fundamental para que a nuestro cerebro no le falte de nada. Las dietas deben ser flexibles y variadas, y debemos acostumbrar a probar platos nuevos con nuevos ingredientes siempre que podamos.

Mantente siempre hidratado. Nuestro cerebro debe el 90% de su peso al agua que contiene, y la hidratación es esencial para que su rendimiento sea óptimo. Un cerebro bien hidratado es más rápido y eficiente. Por ejemplo las resacas se deben a la deshidratación de nuestro cuerpo, y tienen un efecto funesto en su funcionamiento. Si bebes alcohol (algo podo recomendable) hidrátate con otras vividas no alcohólicas para evitar una fuerte deshidratación.

Si eres vegetariano, especialmente vegano, cuida tus niveles de vitamina B12. La vitamina B12 se encuentra sobre todo en productos cárnicos o de origen animal, y aunque determinadas algas o productos vegetales contienen esta vitamina, no está demasiado claro que su consumo aumente los niveles de esta vitamina en el organismo. Un déficit de esta vitamina puede producir degeneraciones neuronales que pueden llegar a ser graves. Cuida tus niveles de B12, consulta con tu médico.

Es mejor comer algo de menos que de más. ¡¡Cuidado!! Con esto no quiero decir que haya que comer siempre poco, sino que hay que aprender a no pasarse, para poder evitar las sensaciones de pesadez y somnolencia. Por otra parte hay estudios que afirman que el ayuno intermitente mejora la plasticidad cerebral, y aunque mi intención no es animaros a dejar de comer, o a comer por debajo de lo que necesitéis, es interesante tener en cuenta que por ejemplo en época de exámenes u otras épocas de estrés, debemos comer alimentos que nos aporten mucha energía, y en la cantidad justa, ya que a veces solemos atiborrarnos cuando estamos estresados, y esto disminuye nuestro rendimiento mental.

Consume alimentos que contengan glucosa con regularidad, especialmente si tenemos que realizar tareas que exijan trabajos mentales. Pero intenta que el consumo de glucosa no sea excesivo (para evitar el efecto revote), y a ser posible que sea un componente natural del alimento (es mejor evitar el consumo de azucares refinados añadidos).

Ten en cuenta cual es la mejor forma de cocinar los alimentos. Determinados alimentos se metabolizan mejor una vez que han sido cocinados, sin embargo ocurre lo contrario con otros. Debemos tener en cuenta que la carne, el huevo y otros alimentos de procedencia animal normalmente se digieren y absorben mejor cuando han sido cocinados, pero en el caso de los vegetales suele ocurrir lo contrario. Es importante que nos informemos sobre la mejor manera de cocinar y consumir los alimentos que más nos interesa aprovechar.

Concédete el tiempo que necesites para comer tranquilamente. Cuando comemos demasiado rápido no solemos masticar ni digerir los alimentos de manera adecuada. Comer con estrés y rápidamente favorece que no se absorban bien los nutrientes de los alimentos ingeridos.

Haz 5 comidas diarias. Normalmente solemos hacer 3 o incluso 2, sin embargo para que las dosis de ingesta no sean excesivas, y podamos tener energía durante todo el día lo recomendable es hacer 5 comidas diarias algo más ligeras.

Alimentar a nuestro cerebro para que tenga un rendimiento óptimo puede ser algo complejo. Te animo a que busques información más detallada sobre determinados alimentos si tienes alguna necesidad especial o si realmente te interesa el tema. En posteriores entradas me centraré en como alimentos concretos son útiles para mejorar nuestro rendimiento cognitivo.

¡¡¡A comer bien, y a cuidar nuestro cuerpo!!!

Cómo tener una mejor memoria y desatar todo su potencial

A la mayoría de la gente le gustaría mejorar su memoria, pero piensa que aprender a memorizar requiere mucho trabajo y esfuerzo… Es cierto que si quieres tener una memoria muy superior a la media, necesitarás entrenarla y emplearle tiempo, pero cualquiera puede mejorar su capacidad para memorizar simplemente mejorando la técnica, y algunos hábitos cotidianos. Lee las siguientes recomendaciones, son fáciles de llevar a cabo, y pueden mejorar el rendimiento de tu memoria exponencialmente…

1. Usa las imágenes para memorizar

Cuando queremos recordar algo, ya sea un nombre, una lista de la compra, un número de teléfono… podemos mejorar nuestra retentiva si aprendemos a transformar los datos que deseamos memorizar en imágenes que podemos visualizar fácilmente. ¿Esto por qué ocurre?… Pues bien, parece que nuestra memoria a largo plazo funciona mejor cuando lo que debemos recordar son imágenes, ya que nuestro sistema visual (y también el olfativo), nos ayuda a generar asociaciones y a codificar la información con más detalle, y durante mucho más tiempo. Un estudio realizado por la Universidad de Arizona ha comprobado que la ‘auto-imaginación’ es una forma útil de mejorar el aprendizaje y posterior recuerdo de la información. Se trata de imaginarse a uno mismo en una situación o actuando de una manera particular asociada al significado de aquello que tenemos que aprender. Por ejemplo, si tengo que acordarme de comprar en una ferretería un martillo y un candado, sería algo así como imaginarse a uno mismo dándose con el martillo en los dedos, o estirando de una cadena con un candado gigante enganchado al final de la misma. Estas imágenes nos ayudarán a recordad los objetos, y además quedarán memorizadas a largo plazo.

2. Mantén una buena higiene del sueño

Dormir el tiempo suficiente, así como tener un sueño de calidad, es fundamental para que nuestro rendimiento cognitivo sea óptimo. Rebecca M.C. Spencer de la Universidad de Massachusetts publicó en 2013 una revisión sobre las bases neurofisiológicas del sueño, en la que explicaba cómo el sueño repercute sobre el funcionamiento de la memoria y la cognición. Según nos muestra esta revisión, dormir es un proceso importantísimo tanto para la consolidación de los recuerdos, como también para la selección de la información que deberá ser descartada u olvidada en los procesos del aprendizaje.

3. Haz deporte

Un estudio llevado a cabo por investigadores del Centro Médico de la Universidad Radboud, nos dice que el ejercicio físico influye en nuestros procesos de aprendizaje. De hecho los resultados de este estudio nos muestran que el ejercicio nos ayuda a fijar mejor en nuestra memoria, los nuevos recuerdos. Guillén Fernández, director de esta investigación publicada en la revista «Current Biology», nos dice lo siguiente: «nuestros resultados sugieren que una sincronización adecuada del ejercicio físico, puede mejorar la memoria a largo plazo, y destacan la práctica de ejercicio físico como una intervención a tener en cuenta en los centros educativos». Además Según Kirk I. Ericson  de la Universidad de Pittsburgh, en colaboración con un grupo de investigadores de distintas universidades norteamericanas, el ejercicio físico aeróbico aumenta el tamaño del hipocampo anterior, lo cual conlleva mejoras en la memoria.

4. Practica meditación

La doctora Sara Lazar, neurocientífica del Hospital General de Massachussetts y de la Facultad de Medicina de Harvard, realizó un estudio en Boston, con la finalidad de comprobar si la meditación  y otras prácticas contemplativas como el yoga producían realmente algún tipo de modificación en el cerebro que pudiese tener un impacto sobre el aprendizaje. Concluyó que tanto que evectivamente este tipo de prácticas, pueden mejorar la memoria de los sujetos, y los procesos de aprendizaje. En este artículo puedes ver ampliada esta información.

5. Cuida tu alimentación

Por supuesto la alimentación puede afectar a nuestro funcionamiento cerebral. El chocolate es un alimento que es consumido habitualmente por competidores mentales, antes de una prueba o una competición, ya que se conoce que contiene ciertas sustancias que pueden ayudarnos a mejorar nuestros procesos mentales. Un curioso estudio publicado en febrero de 2013 en el British Journal of Clinical Pharmacology dice que un tipo de componente del cacao, concretamente los flavonoles, podrían estar relacionados con un mejor funcionamiento cognitivo, y un mayor rendimiento de la memoria.

6. Entrena tu memoria

Desde Escuela de la Memoria te recomendamos que trabajes tu memoria a través de entrenamientos específicos, ya que hoy en día sabemos que nuestro cerebro es tremendamente plástico, y tenemos la certeza de que mediante una práctica continua puedes desarrollar una supermemoria. En nuestra disciplina, la Memoria Rápida, se trabajada a través de ejercicios con el simulador speed-memory, y puedes mejorar tu memoria y obteniendo grandes beneficios a nivel mental. Si quieres aprender cómo debes trabajar esta disciplina para mejorar tu capacidad de memorización, puedes hacerlo en alguno de nuestros cursos de la mano de Miguel Ángel Vergara (Campeón mundial de Memoria Rápida) y de José María Bea (Maestro Internacional en Memoria Rápida).

7. Fomenta la curiosidad

El experto en neurociencia Charan Ranganath parece haber demostrado que la curiosidad prepara al cerebro para el aprendizaje y la memoria a largo plazo. Para ello realizó un estudio en el que a los participantes se les hacía una pregunta, y 14 segundos después se les mostraba un rostro de forma aleatoria. Se puedo comprobar que cuanto mayor interés generaba una pregunta, más se favorecía una mayor eficacia a la hora de recordar, ya que los sujetos no solo recordaban mejor la respuesta, sino que también el rostro de la foto que habían visto 14 segundos después de la pregunta. Por este motivo es interesante que aprendamos a sorprendernos y a ser curiosos…

Esperamos que estas recomendaciones te ayuden a saber mejor cómo puedes mejorar tu memoria. Ahora solo depende de ti cómo ponerlas en práctica y combinarlas para desarrollar una gran memoria. Estamos seguros que podrás conseguir una memoria prodigiosa si te lo propones.

Relación deporte y mente

Relación deporte y mente

Deporte y mente están íntimamente relacionados, hay muchos estudios que demuestran que el deporte provoca beneficios a nivel cerebral. Mejora de la memoria y del rendimiento tanto a corto como a largo plazo. Estos días de verano invitan a hacer algunos deportes o simplemente caminar, vamos a comentar los beneficios a los que apuntan algunos de estos estudios.

Estudios sobre deporte y mente

El Doctor Chuck Hillman, de la universidad de Illinois realizó un test con 20 estudiantes de unos 10 años. Después de hacerles caminar durante 20 minutos, aumentó su capacidad de atención, procesamiento y resultados en pruebas.

Aquí se muestra un escáner cerebral antes y después de caminar:

Actividad cerebral

Aquí y aquí tienes más detalles del experimento.

 

Un estudio realizado en la Universidad de Almería demuestra que hacer ejercicio mejora el funcionamiento cognitivo. El responsable del grupo de investigación, José Manuel Cimadevilla Redondo, asegura que caminar 2 ó 3 km al día mejora el estado físico y el cerebro.

Otro estudio de la Universidad Católica San Antonio de Murcia concluye que la práctica habitual de ejercicio físico tiene beneficios físico y psicológicos. El nivel de ansiedad y depresión entre las personas que practican deporte, según este estudio está muy por debajo de las personas sedentarias.

El neurocientífico Marc Roig, en la Universidad de Copenhague, presentó un estudio en la revista Plos One donde demuestra que «la actividad física intensa ayuda a consolidar mejor lo que se aprende y mejora la memoria a largo plazo». Aquí puedes ver más detalles.

La Universidad de Hardvard da 6 claves para ser feliz, una de ellas es practicar deporte, otra es meditar.

Pues con estas claves acabamos el artículo. No olvides seguirnos en Facebook para estar al día de todas las novedades.

Hasta pronto!

¿Qué se mejora al entrenar memoria rápida?

Un buen entrenamiento mental suele ir dirigido a mejorar nuestras habilidades cognitivas más básicas, que son precisamente las que pueden permitir una potencial generalización del entrenamiento, y en cierta medida, una mejora real de nuestras capacidades intelectuales… ¿Qué quiere decir esto? Pues principalmente que si queremos que nuestro entrenamiento no sea un simple pasatiempo, los ejercicios realizados deben ir dirigidos a mejorar capacidades que se encuentren en la base de nuestra inteligencia, o eficacia mental.

¿Cuáles son las posibles habilidades cognitivas básicas, en las que debemos enfocar nuestro entrenamiento?

Son muchas las habilidades cognitivas básicas que podemos entrenar y mejorar a través de la práctica. A continuación exponemos una lista (aunque no del todo exhaustiva) de algunas de las habilidades básicas que solemos mejorar cuando realizamos un programa de entrenamiento en memoria rápida, una disciplina que nos apasiona…

La Atención Sostenida. También solemos llamarla concentración, y es la capacidad para enfocar nuestra atención durante un periodo amplio de tiempo, en diferentes estímulos visuales, auditivos, táctiles…. A menudo requiere ignorar determinada información irrelevante con el fin de mantener con éxito la atención o concentración en el estímulo escogido. Esta habilidad se puede desarrollar también a través de prácticas que exigen un alto grado de enfoque como la meditación.

La Velocidad de Procesamiento Mental. La velocidad de procesamiento implica la capacidad de realizar con fluidez las tareas fáciles o ya aprendidas. Se refiere a la capacidad de procesar información de forma “automática” y rápida, sin pensar conscientemente en ello. Cuanta mayor velocidad de procesamiento más rápidamente podremos leer y memorizar.

Esta cualidad es la que entrenamos, y de la que nos servimos cuando leemos en muy poco tiempo la información, en una prueba de memoria rápida… Gracias a una velocidad de procesamiento muy elevada, podemos ver como los competidores con cierto nivel, son capaces de utilizar los casilleros mentales a velocidades de vértigo, llegando a memorizar por ejemplo 52 binarios en 1 segundo, o 18 decimales en 0,5 segundos (puedes ver las demostraciones en vídeo).

La Memoria a Corto Plazo. Es la capacidad de mantener fácilmente una pequeña cantidad de información, disponible durante un corto período de tiempo. Por lo general, la duración y la capacidad de recuperar un recuerdo a corto plazo, es da tan sólo unos pocos segundos.

Es comúnmente aceptado que somos capaces de almacenar 7 + 2 elementos en nuestra memoria a corto plazo. Pero como sabemos, podemos ejercitarla pudiendo llegar a ser capaces de memorizar muchos más ítems, incluso en menos de 1 segundo.

La Memoria No Verbal. Podemos definir esta habilidad cognitiva como la capacidad de almacenar y recuperar representaciones temporales de información visual, olfativa y espacial. La memoria verbal tiende a verse afectada por el daño a los centros del lenguaje del cerebro, por lo general en el hemisferio izquierdo. La no verbal puede ser relativamente afectada por un daño en el hemisferio derecho. La capacidad para recordar imágenes mentales durante un ejercicio de asociación mental a través de imágenes, es un ejemplo de cómo se trabaja esta habilidad a través de la memorización rápida.

La Memoria de Trabajo. Se refiere al almacenamiento temporal y a la manipulación de la información necesaria para tareas cognitivas complejas, tales como la comprensión del lenguaje, el aprendizaje y el razonamiento. La memoria de trabajo, generalmente se considera que tiene una capacidad limitada, requiere el almacenamiento y procesamiento simultáneo de información. Esta capacidad hace hincapié en la manipulación, en lugar del mantenimiento pasivo, de la información.

Para llevar a cabo las estrategias de memorización en una prueba de memoria rápida, a veces es necesario recoger primero la información visual, para posteriormente terminar de realizar asociaciones o conversiones con nuestros casilleros mentales, lo cual nos obliga a ejercitar nuestra memoria de trabajo.

La Inhibición. La inhibición es la capacidad de ignorar los estímulos irrelevantes o suprimir las reacciones innecesarias en el desempeño de una tarea. La inhibición supone la anulación deliberada de un acto, comportamiento o respuesta, de forma voluntaria y cuando éstos no son deseables. Por ejemplo, a veces tenemos que ignorar ciertos estimulas como ruidos del entorno, o incluso pensamientos, para concentrarnos en una tarea de memorización que estamos realizando…

El entrenamiento de esta capacidad nos ayuda a concentrarnos en las actividades relevantes sin tener en cuenta los estímulos perturbadores o distractores. Esto nos permite, por ejemplo, concentrarnos plenamente en alguna tarea, mientras la radio o la televisión están encendidas.

La Retentiva Visual. En este caso nos referimos a un tipo de memoria a corto plazo que nos permite ser capaces de retener durante un corto periodo de tiempo una pequeña cantidad de información visual – formas, colores, ubicaciones, o direcciones. La memoria visual a corto plazo permite la discriminación entre los objetos que captamos únicamente a través de la percepción visual.

Estamos entrenando esta capacidad en cada una de las pruebas de memoria rápida, ya que este tipo de pruebas se basan en la retención de números, figuras o matrices, en periodos de tiempo muy cortos, por lo que es necesario aprender a almacenar parte de la información visual para su posterior procesamiento.

La Atención Dividida. Es la capacidad de ejecutar con éxito más de una acción a la vez, prestando atención a dos o más canales de información. Cuando las personas realizan una serie de tareas en paralelo, se debe dividir su atención, lo que suele disminuir su rendimiento en cada una de las tareas. Los estudios sugieren que con la práctica se puede mejorar la capacidad para realizar varias tareas de forma simultánea.

La vida cotidiana a menudo nos exige dividir nuestra atención. Cuando conducimos, por ejemplo, podemos estar escuchando la radio mientras, a la vez, prestamos atención a la carretera. Al mismo tiempo, tenemos que estar atentos a lo que hacemos y a lo que hacen los demás, para desenvolvernos con fluidez y seguridad. En las pruebas de memoria rápida en ocasiones realizamos diferentes trabajos, y procesamos la información a distintos niveles de elaboración, esto nos obliga en muchos casos a estar realizando procesos o tareas paralelas.

El Tiempo de Respuesta. Es la capacidad de percibir y procesar un estímulo simple y responder a él. Todas las acciones se ven afectadas por nuestra velocidad de procesamiento. Un mayor tiempo de respuesta se traduce en una pobre ejecución de nuestras acciones, incluso las más simples.

Esta cualidad es especialmente importante cuando realizamos asociaciones mentales, ya que la información no solo debe ser almacenada, sino que se elabora en forma de imágenes mentales que hay que construir y entrelazar a gran velocidad…

Para mejorar nuestras capacidades, basta con que le dediquemos a un entrenamiento mental, unos 20 o 30 minutos al día. Entre el amplio abanico de posibles actividades estimulantes a escoger tenemos que tener en cuenta que no todas las actividades ni todos los entrenamientos mentales producen los mismos cambios a nivel cerebral. Debemos saber que las investigaciones  realizadas en este campo de momento son pocas, y muchas de ellas son poco concluyentes, por lo que actualmente no disponemos de una gran cantidad de datos sobre qué actividades son mejores para entrenar nuestro cerebro.

Desde Escuela de la Memoria te recomendamos que realicen un entrenamiento en memoria rápida, ya que en base a nuestra experiencia los resultados que puedes llegar a obtener, son muy positivos. Pero si además quieres trabajar en otras disciplinas, o eres una persona curiosa a la que le gusta ir probando diferentes ejercicios, te proponemos los siguientes deportes metales, o actividades estimulantes:

El Ajedrez. Sobre todo a nivel de competición podemos ver como los practicantes de esta disciplina muestran grandes niveles de Concentración, tienen una gran Capacidad de Planificación, y una excelente Memoria No Verbal, siendo capaces de recordar las posiciones de cada pieza concreta, y demostrando una gran capacidad de adelantar movimientos (siendo capaces de adelantarse en ocasiones hasta más de 20 movimientos para una jugada). La Velocidad de Procesamiento también puede mejorar, sobre todo en las partidas simultáneas o contra reloj (aunque quizás el tiempo no suele ser lo suficiente mente reducido para mejorar esta cualidad).

El Cálculo mental. Puede sernos muy útil si para mejorar nuestra Memoria de Trabajo (en cálculos aritméticos complejos), Concentración y Velocidad de Procesamiento (sobre todo si practicamos contra reloj cálculos rápidos).

La Meditación. Ha Demostrado ser una buena práctica para mejorar la Velocidad de Procesamiento Mental, la Atención Sostenida o Concentración, Inhibición, Además de potenciar nuestra memoria y dotarnos de unas mejores capacidades para la gestión emocional, entre otras cosas. Es una práctica muy recomendable para cualquier atleta mental, así como para personas que quieran mejorar su salud psicológica.

Resolver un Cubo de Rubik. La Velocidad de Procesamiento Mental, la Memoria No Verbal, la Memoria a Corto Plazo, la Planificación y la Memoria de trabajo pueden ser trabajadas a través de esta actividad. Existen muchas modalidades de competición y muchos tipos de cubos, pero cuando hablamos de un entrenamiento en este campo nos referimos a entrenamientos a nivel de competición, o al menos a contra reloj, buscando superar nuestros tiempos de resolución de los cubos, y mejorando nuestras estrategias. Otra de las ventajas es que la Coordinación de nuestras manos mejora considerablemente cuando comenzamos a bajar los tiempos y nos acercamos a un nivel de competición.

La Lectura Rápida. Podemos ver como nuestra Velocidad de Procesamiento Mental mejora a través de esta práctica. También podemos ver beneficiada nuestra Concentración, capacidad de Denominación y de Inhibición.

¿Cómo se mueven los ojos cuando memorizamos? Parte I

Ya hemos descrito las pruebas de memoria rápida, lo que se siente durante ese segundo, los récords mundiales de las pruebas e incluso las probabilidades que hay de acertar por azar. Queda una pregunta muy importante por responder, ¿cómo se mueven los ojos cuando memorizamos?

Podría parecer una cuestión trivial, algo anecdótico, sin embargo el movimiento de los ojos durante esos instantes es clave para mejorar marcas. Si conoces a alguien que haya entrenado la memoria rápida le podrás preguntar el movimiento que hacen sus ojos durante una prueba de un segundo y más o menos te lo podrá describir, sin embargo, si le preguntas el tiempo que dura cada fijación o a donde apunta exactamente cada fijación tendrá sus dudas. Tú mismo, si has entrenado verás que no es posible contestar a estas preguntas con precisión.

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Y es que, una cosa es la sensación que tenemos cuando hacemos algo y otra es lo que sucede realmente. Hace unas semanas me grabé mientras hacía natación, yo había visto unos vídeos de Michael Phelps y tenía la esperanza de haber copiado su estilo; cuando me vi en el vídeo pude detectar errores que de otra forma no habrían sido fácilmente detectables.

Durante esta semana en Escuela de la Memoria hemos llevado a cabo un experimento con el Doctor Fernando Vilariño. Fernando es doctor en visión computacional y visión artificial, ha ganado varios premios, entre ellos tiene uno de la mano de Google por su investigación con las Google Glass, además trabaja como investigador en el Centro de Visión Computacional de la Universidad Autónoma de Barcelona, algunas de sus investigaciones son relacionando el mundo de la visión computacional con la medicina, algo realmente apasionante. Pues bien, llevamos tiempo preparando con Fernando unos experimentos con los que confiamos responder a todas estas preguntas. Un Eye-Tracker de gran precisión monitoriza el movimiento de nuestros ojos y los de varios voluntarios cuando memorizan.

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¿Cuánto dura la última fijación de los ojos? La fijación en que miramos el grupo final de números sin leerlos.
¿Dónde es mejora colocar la primera fijación?
¿Duran lo mismo todas las fijaciones?
¿Por qué hay veces que no llegamos al final?
¿Cuánto se tiene que tardar en asociar en las pruebas de 4 segundos antes de aumentar los dígitos?

Ahora mismo nadie puede responder a estas cuestiones con precisión. Cada uno tiene sus sensaciones, sus impresiones, pero no son más que eso. Gracias a la ciencia podremos responder a estas y otras cuestiones, podremos ayudarte a mejorar tus entrenos y afinar como nadie.

Durante la semana también dimos unas charlas de las que pronto tendremos un vídeo.

Desde Escuela de la Memoria agradecemos a Fernando Vilariño el interés que ha mostrado por nuestro proyecto, a Helena por toda la recogida de datos, agradecemos a Marcos Antonio y la Biblioteca de Vollpelleres – Miquel Batllori el haber puesto a nuestra disposición sus instalaciones.

¡Y como no! Te agradecemos a ti que sigues este Blog y nos ayudas a difundirlo. Si te ha parecido interesante compártelo en las redes sociales.

¡Hasta pronto!