Estudiar vs Aprender

En el mundo académico, muchos confunden los términos estudiar y aprender. Es normal, al final nos han hecho creer que pasarse horas y horas delante de los libros es el único camino hacia el éxito. Pero, ¿es realmente así? En este artículo, vamos a explorar las diferencias entre estudiar vs aprender, cómo puedes transformar tu estudio en aprendizaje de verdad, y por qué esto puede ser clave para que no acabes con la cabeza llena de datos olvidados como un móvil sin batería. ¡Vamos a ello!

Saber, conocer y aprender

Antes de entrar en el meollo de estudiar vs aprender, vamos a resolver tres conceptos básicos: saber, conocer y aprender.

  • Saber: Imagina que sabes de memoria la lista de los reyes godos (si es que alguien hace eso todavía). Genial, sabes los nombres, pero ¿cómo te ayuda eso en tu vida diaria? Exacto, ¡no mucho!
  • Conocer: Es cuando tienes una experiencia más directa. Sabes cómo hacer una buena paella porque has visto mil veces a tu abuela prepararla, pero cuando llega el momento de hacerla tú, te entra el pánico porque «conocer» no es lo mismo que hacerlo tú mismo.
  • Aprender: Aquí es donde la magia ocurre. Aprender es cuando aplicas lo que sabes. No es solo recordar la receta de la paella, es saber cuándo bajar el fuego, qué hacer si el arroz te sale pegado, y cómo evitar que los invitados huyan de tu casa después de comer. Aprender va mucho más allá de memorizar.

Es por eso que estudiar y aprender no es lo mismo. Puedes estudiar para un examen y sacar buena nota, pero si te preguntan lo mismo un mes después y no recuerdas nada, solo «estudiaste». Si lo aplicas, si lo interiorizas, entonces aprendiste.

Aquí lo explico bien este vídeo:

Cómo transformar el estudio en aprendizaje

Ahora que ya tenemos claro que estudiar y aprender no es lo mismo, ¿cómo podemos hacer que esas horas frente a los libros se conviertan en algo útil, que te sirva para más que aprobar el examen? Aquí van algunas ideas:

  1. Hazte preguntas: Cuando estés estudiando, pregúntate constantemente “¿Por qué esto es así?”, “¿Cómo se relaciona con otras cosas que ya sé?”, “¿De verdad entiendo esto o solo lo estoy repitiendo como un loro?”. Si logras responder esas preguntas sin sudar la gota gorda, vas por buen camino.
  2. Aplica lo que aprendes: Supongamos que estás estudiando economía y aprendes sobre oferta y demanda. En lugar de solo memorizar la teoría, aplica ese concepto en tu vida. ¿Has notado que los precios de las entradas del cine suben los fines de semana? ¡Bingo! Eso es oferta y demanda en acción.
  3. Enséñalo a alguien más: No hay mejor forma de asegurarte de que has aprendido algo que intentar enseñárselo a alguien. Si puedes explicárselo a tu compañero de piso (que igual está más pendiente de su serie que de ti) y lo entiende, ¡lo has logrado!
  4. No te obsesiones con los detalles: A veces, nos centramos en recordar cada pequeño dato, y ahí es donde nos perdemos. No hace falta que te aprendas la fecha exacta de cada batalla histórica, a menos que seas un futuro concursante de «Saber y Ganar». Lo importante es entender el concepto global y cómo te puede servir.

Beneficios de aprender en lugar de estudiar

Si te preguntas si vale la pena el esfuerzo de transformar el estudio en aprendizaje, la respuesta es un rotundo sí. Aquí van algunos de los beneficios:

  1. No olvidas tan fácilmente: ¿Recuerdas aquella vez que te estudiaste todo un libro la noche antes del examen y al día siguiente no podías ni decir tu nombre del agotamiento? Si solo estudias, lo que aprendes se va tan rápido como llegó. Si aprendes, lo retienes durante más tiempo. Piensa en ello como en ese amigo que siempre está disponible para salir, mientras que otros desaparecen.
  2. Te hace más versátil: Si solo estudias para aprobar, ¿qué pasa cuando algo inesperado aparece en el examen? ¡Pánico total! Pero si aprendes, puedes conectar diferentes ideas y adaptarte a lo que te pongan delante. Como cuando en un restaurante no tienen tu plato favorito y terminas descubriendo una joya que nunca habrías probado.
  3. Aumenta tu motivación: Estar horas y horas solo estudiando puede ser aburrido y frustrante. Pero cuando empiezas a ver cómo lo que aprendes te ayuda en tu día a día, te sentirás más motivado. Es como ver los frutos de tu esfuerzo en el gimnasio (y no hablo solo de los memes sobre pereza y sudor).
  4. Pensamiento crítico: Al aprender, desarrollas tu capacidad para cuestionar, analizar y aplicar el conocimiento. No te quedas solo en la superficie. Es la diferencia entre ver una película y simplemente «disfrutarla» o empezar a debatir con tus amigos sobre el simbolismo oculto y los giros del guion. (Sí, todos tenemos un amigo así.)

Así que desde Escuela de la Memoria te recomendamos que no dejes de aprender, formación continua. Eso te abrirá un montón de oportunidades. Y el objetivo de Escuela de la Memoria es facilitarte el aprendizaje con técnicas que te permitirán aprender más en menos tiempo. Eso sí, para aprender es necesario cierta humildad. No lo sabemos todos.

Es importante saber, por supuesto. Pero también es importante saber aprender rápidamente. Y esto te lo puedo enseñar si entras dentro de mi comunidad:

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