Un buen entrenamiento mental suele ir dirigido a mejorar nuestras habilidades cognitivas más básicas, que son precisamente las que pueden permitir una potencial generalización del entrenamiento, y en cierta medida, una mejora real de nuestras capacidades intelectuales… ¿Qué quiere decir esto? Pues principalmente que si queremos que nuestro entrenamiento no sea un simple pasatiempo, los ejercicios realizados deben ir dirigidos a mejorar capacidades que se encuentren en la base de nuestra inteligencia, o eficacia mental.

¿Cuáles son las posibles habilidades cognitivas básicas, en las que debemos enfocar nuestro entrenamiento?

Son muchas las habilidades cognitivas básicas que podemos entrenar y mejorar a través de la práctica. A continuación exponemos una lista (aunque no del todo exhaustiva) de algunas de las habilidades básicas que solemos mejorar cuando realizamos un programa de entrenamiento en memoria rápida, una disciplina que nos apasiona…

La Atención Sostenida. También solemos llamarla concentración, y es la capacidad para enfocar nuestra atención durante un periodo amplio de tiempo, en diferentes estímulos visuales, auditivos, táctiles…. A menudo requiere ignorar determinada información irrelevante con el fin de mantener con éxito la atención o concentración en el estímulo escogido. Esta habilidad se puede desarrollar también a través de prácticas que exigen un alto grado de enfoque como la meditación.

La Velocidad de Procesamiento Mental. La velocidad de procesamiento implica la capacidad de realizar con fluidez las tareas fáciles o ya aprendidas. Se refiere a la capacidad de procesar información de forma “automática” y rápida, sin pensar conscientemente en ello. Cuanta mayor velocidad de procesamiento más rápidamente podremos leer y memorizar.

Esta cualidad es la que entrenamos, y de la que nos servimos cuando leemos en muy poco tiempo la información, en una prueba de memoria rápida… Gracias a una velocidad de procesamiento muy elevada, podemos ver como los competidores con cierto nivel, son capaces de utilizar los casilleros mentales a velocidades de vértigo, llegando a memorizar por ejemplo 52 binarios en 1 segundo, o 18 decimales en 0,5 segundos (puedes ver las demostraciones en vídeo).

La Memoria a Corto Plazo. Es la capacidad de mantener fácilmente una pequeña cantidad de información, disponible durante un corto período de tiempo. Por lo general, la duración y la capacidad de recuperar un recuerdo a corto plazo, es da tan sólo unos pocos segundos.

Es comúnmente aceptado que somos capaces de almacenar 7 + 2 elementos en nuestra memoria a corto plazo. Pero como sabemos, podemos ejercitarla pudiendo llegar a ser capaces de memorizar muchos más ítems, incluso en menos de 1 segundo.

La Memoria No Verbal. Podemos definir esta habilidad cognitiva como la capacidad de almacenar y recuperar representaciones temporales de información visual, olfativa y espacial. La memoria verbal tiende a verse afectada por el daño a los centros del lenguaje del cerebro, por lo general en el hemisferio izquierdo. La no verbal puede ser relativamente afectada por un daño en el hemisferio derecho. La capacidad para recordar imágenes mentales durante un ejercicio de asociación mental a través de imágenes, es un ejemplo de cómo se trabaja esta habilidad a través de la memorización rápida.

La Memoria de Trabajo. Se refiere al almacenamiento temporal y a la manipulación de la información necesaria para tareas cognitivas complejas, tales como la comprensión del lenguaje, el aprendizaje y el razonamiento. La memoria de trabajo, generalmente se considera que tiene una capacidad limitada, requiere el almacenamiento y procesamiento simultáneo de información. Esta capacidad hace hincapié en la manipulación, en lugar del mantenimiento pasivo, de la información.

Para llevar a cabo las estrategias de memorización en una prueba de memoria rápida, a veces es necesario recoger primero la información visual, para posteriormente terminar de realizar asociaciones o conversiones con nuestros casilleros mentales, lo cual nos obliga a ejercitar nuestra memoria de trabajo.

La Inhibición. La inhibición es la capacidad de ignorar los estímulos irrelevantes o suprimir las reacciones innecesarias en el desempeño de una tarea. La inhibición supone la anulación deliberada de un acto, comportamiento o respuesta, de forma voluntaria y cuando éstos no son deseables. Por ejemplo, a veces tenemos que ignorar ciertos estimulas como ruidos del entorno, o incluso pensamientos, para concentrarnos en una tarea de memorización que estamos realizando…

El entrenamiento de esta capacidad nos ayuda a concentrarnos en las actividades relevantes sin tener en cuenta los estímulos perturbadores o distractores. Esto nos permite, por ejemplo, concentrarnos plenamente en alguna tarea, mientras la radio o la televisión están encendidas.

La Retentiva Visual. En este caso nos referimos a un tipo de memoria a corto plazo que nos permite ser capaces de retener durante un corto periodo de tiempo una pequeña cantidad de información visual – formas, colores, ubicaciones, o direcciones. La memoria visual a corto plazo permite la discriminación entre los objetos que captamos únicamente a través de la percepción visual.

Estamos entrenando esta capacidad en cada una de las pruebas de memoria rápida, ya que este tipo de pruebas se basan en la retención de números, figuras o matrices, en periodos de tiempo muy cortos, por lo que es necesario aprender a almacenar parte de la información visual para su posterior procesamiento.

La Atención Dividida. Es la capacidad de ejecutar con éxito más de una acción a la vez, prestando atención a dos o más canales de información. Cuando las personas realizan una serie de tareas en paralelo, se debe dividir su atención, lo que suele disminuir su rendimiento en cada una de las tareas. Los estudios sugieren que con la práctica se puede mejorar la capacidad para realizar varias tareas de forma simultánea.

La vida cotidiana a menudo nos exige dividir nuestra atención. Cuando conducimos, por ejemplo, podemos estar escuchando la radio mientras, a la vez, prestamos atención a la carretera. Al mismo tiempo, tenemos que estar atentos a lo que hacemos y a lo que hacen los demás, para desenvolvernos con fluidez y seguridad. En las pruebas de memoria rápida en ocasiones realizamos diferentes trabajos, y procesamos la información a distintos niveles de elaboración, esto nos obliga en muchos casos a estar realizando procesos o tareas paralelas.

El Tiempo de Respuesta. Es la capacidad de percibir y procesar un estímulo simple y responder a él. Todas las acciones se ven afectadas por nuestra velocidad de procesamiento. Un mayor tiempo de respuesta se traduce en una pobre ejecución de nuestras acciones, incluso las más simples.

Esta cualidad es especialmente importante cuando realizamos asociaciones mentales, ya que la información no solo debe ser almacenada, sino que se elabora en forma de imágenes mentales que hay que construir y entrelazar a gran velocidad…

Para mejorar nuestras capacidades, basta con que le dediquemos a un entrenamiento mental, unos 20 o 30 minutos al día. Entre el amplio abanico de posibles actividades estimulantes a escoger tenemos que tener en cuenta que no todas las actividades ni todos los entrenamientos mentales producen los mismos cambios a nivel cerebral. Debemos saber que las investigaciones  realizadas en este campo de momento son pocas, y muchas de ellas son poco concluyentes, por lo que actualmente no disponemos de una gran cantidad de datos sobre qué actividades son mejores para entrenar nuestro cerebro.

Desde Escuela de la Memoria te recomendamos que realicen un entrenamiento en memoria rápida, ya que en base a nuestra experiencia los resultados que puedes llegar a obtener, son muy positivos. Pero si además quieres trabajar en otras disciplinas, o eres una persona curiosa a la que le gusta ir probando diferentes ejercicios, te proponemos los siguientes deportes metales, o actividades estimulantes:

El Ajedrez. Sobre todo a nivel de competición podemos ver como los practicantes de esta disciplina muestran grandes niveles de Concentración, tienen una gran Capacidad de Planificación, y una excelente Memoria No Verbal, siendo capaces de recordar las posiciones de cada pieza concreta, y demostrando una gran capacidad de adelantar movimientos (siendo capaces de adelantarse en ocasiones hasta más de 20 movimientos para una jugada). La Velocidad de Procesamiento también puede mejorar, sobre todo en las partidas simultáneas o contra reloj (aunque quizás el tiempo no suele ser lo suficiente mente reducido para mejorar esta cualidad).

El Cálculo mental. Puede sernos muy útil si para mejorar nuestra Memoria de Trabajo (en cálculos aritméticos complejos), Concentración y Velocidad de Procesamiento (sobre todo si practicamos contra reloj cálculos rápidos).

La Meditación. Ha Demostrado ser una buena práctica para mejorar la Velocidad de Procesamiento Mental, la Atención Sostenida o Concentración, Inhibición, Además de potenciar nuestra memoria y dotarnos de unas mejores capacidades para la gestión emocional, entre otras cosas. Es una práctica muy recomendable para cualquier atleta mental, así como para personas que quieran mejorar su salud psicológica.

Resolver un Cubo de Rubik. La Velocidad de Procesamiento Mental, la Memoria No Verbal, la Memoria a Corto Plazo, la Planificación y la Memoria de trabajo pueden ser trabajadas a través de esta actividad. Existen muchas modalidades de competición y muchos tipos de cubos, pero cuando hablamos de un entrenamiento en este campo nos referimos a entrenamientos a nivel de competición, o al menos a contra reloj, buscando superar nuestros tiempos de resolución de los cubos, y mejorando nuestras estrategias. Otra de las ventajas es que la Coordinación de nuestras manos mejora considerablemente cuando comenzamos a bajar los tiempos y nos acercamos a un nivel de competición.

La Lectura Rápida. Podemos ver como nuestra Velocidad de Procesamiento Mental mejora a través de esta práctica. También podemos ver beneficiada nuestra Concentración, capacidad de Denominación y de Inhibición.