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El precio de la excelencia

La máxima nota es un 10, son pocos los que buscan la excelencia yendo a por ella. Es más fácil ir a por lo mínimo para aprobar, lo justo para sobrevivir. Los malos estudiantes saben que el camino fácil, y al que todos tendemos, es seguir la ley del mínimo esfuerzo. Pero hay alguien diferente, alguien que busca la excelencia.

La diferencia del buen estudiante

Pensarás que el buen estudiante va a por el 10, pero tampoco es cierto del todo. El buen estudiante, y en general, el buen profesional, lo que busca es la excelencia. Cada cierto número de alumnos que pasan por mis clases, me encuentro alguno que enseguida ves que es diferente a la mayoría. Cuando ya has corregido algunas de sus prácticas, sabes que acabará con un 10, es inevitable.

“El buen estudiante busca la excelencia”

Muchas veces buscas su práctica para utilizarla como modelo para corregir las otras. Incluso es tentador ponerle un 10 antes de corregir; cuando acabas la corrección confirmas tus sospechas, ¡otro 10!

El resto de la clase lo identifica rápido. Cuando alguien tenga dudas acudirá a él antes que al profesor. También, no nos engañemos, será el compañero favorito a quien pedir los deberes para copiarlos, y seguramente aceptará, como mucho te dirá:

“Pero cambia algo para que no se note”

El perfil del alumno excelente

Hay ciertos patrones que se repiten. Si tuviéramos que hacer un retrato robot, podríamos decir de él:

  • Le gusta lo que hace: es lo más importante. Disfruta con lo que hace.
  • No alardea de nada. Suele pasar desapercibido hasta que corriges algunos de sus trabajos.
  • Se presta a ayudar a los demás.
  • Es respetuoso tanto con el resto de alumnos como con los profesores.
  • Aprende más por su cuenta. No se conforma con cumplir el mínimo exigido. Lee la bibliografía recomendada, busca más información por Internet, más cursos, vídeos…
  • Busca respuestas y si no las encuentra pregunta al profesor.
  • Sabe estudiar, y aprovecha el tiempo cuando lo hace.

El precio de la excelencia

La excelencia tiene un precio muy alto. Las horas de dedicación no compensan en la nota. Es muy fácil, si para sacar un 5 necesitas 2 horas, para sacar un 10 podrían ser perfectamente 8 horas y el alumno que busca la excelencia dedica 20. Así que la nota no puede reflejar el esfuerzo y dedicación.

También tiene el riesgo de acabar metido en algunos laberintos. Se pide hacer un proyecto pero al intentar ampliarlo mucho es posible que te acabes liando. Forma parte del juego.

Todos saben esto y por eso la mayoría no busca ni el 10 ni la excelencia. Pero tal vez hay algo que no saben…

La recompensa del trabajo bien hecho

El trabajo bien hecho merece su recompensa. Y la recompensa llega de una u otra manera. No puede llegar en forma de más nota que un 10 pero tal vez no se te han ocurrido estas otras cosas que pueden pasar:

  • Cuando preguntes algo al profesor, te va a dedicar el tiempo que haga falta para que lo entiendas perfectamente.
  • Si hay prácticas en empresa, la mejor empresa irá para el mejor alumno.
  • La empresa que conoce a un buen alumno en prácticas tiene muchos números de intentar ficharlo.
  • Con una matrícula de honor en la universidad vas a pagar menos.
  • Una vez acabados los estudios, las ofertas de trabajo que lleguen al centro irán primero a los mejores estudiantes.
  • Igualmente, cuando acabes los estudios y pidas ayuda a tus antiguos profesores, ya sea para buscar trabajo, para hacer un proyecto, para buscar socios… Van a estar encantados de ayudarte.
  • Cuando te has ganado una reputación se te abrirán puertas continuamente.

¿Quieres ser excelente?

Si quieres ser excelente lo tienes fácil. ¿Has visto cómo es el perfil del alumno excelente? Pues hazlo mismo. Y si conoces a alguien que ya es excelente: júntate con él.

Esto no sale gratis, si cambias tus acciones es porque has cambiado tus prioridades.

¿Qué crees que te falta para ser excelente en tus estudios?

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