#63. Cómo se prepara la estrategia para un examen

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Cuando se acerca un examen, hay dos tipos de estudiantes: los que tienen su estrategia clara y los que entran en modo pánico, revisando 200 páginas la noche anterior con la esperanza de que la información se quede grabada por arte de magia.

Si eres del segundo grupo (o quieres mejorar tu forma de estudiar), aquí te traigo una estrategia para un examen que te ayudará a minimizar la procrastinación, estudiar de forma eficiente y llegar a la prueba con la confianza de un auténtico crack.

Minimizar la procrastinación y maximizar el estudio eficiente

Antes de hablar de técnicas y horarios, lo primero es ganarle la batalla a la procrastinación. Porque, seamos sinceros, a veces es más fácil ver 20 vídeos de gatitos que abrir los apuntes.

Identificar los temas más importantes

No todo el temario tiene la misma importancia. En lugar de estudiar de forma aleatoria, detecta los temas clave:

  • Pregunta al profesor qué suele caer más.
  • Revisa exámenes anteriores para identificar patrones.
  • Marca los conceptos que aparecen repetidos en los apuntes.

Una vez que tengas claro qué es lo más relevante, podrás priorizar mejor tu estudio.

Escribir y priorizar los contenidos

Haz una lista de todo lo que tienes que estudiar y ordénalo por niveles de dificultad. Así sabrás qué temas requieren más tiempo y cuáles puedes repasar más rápido.

Un truco útil es clasificar los temas en tres categorías:
✅ Temas que ya dominas.
🤔 Temas que entiendes, pero necesitas repasar.
❌ Temas que parecen escritos en otro idioma.

Empieza por los más difíciles y deja los más fáciles para el final. Así aprovechas mejor tu energía mental.

Usar un diario metacognitivo

Un diario metacognitivo es una herramienta donde escribes:
📌 Qué estudiaste hoy.
📌 Qué dificultades encontraste.
📌 Cómo podrías mejorar tu estudio mañana.

Esto te ayuda a ser más consciente de tu proceso de aprendizaje y corregir errores antes del examen.

Elegir el mejor método de estudio

Una buena estrategia para un examen no se basa solo en estudiar mucho, sino en estudiar bien. Aquí entran en juego dos factores clave: el tipo de examen y la técnica de estudio que elijas.

Tipos de exámenes y su impacto en el estudio

El tipo de examen define cómo debes estudiar:
📝 Tipo test → Memoriza detalles clave y usa tarjetas flash.
📝 Desarrollo → Practica explicaciones escritas y conecta ideas.
📝 Oral → Ensaya respuestas en voz alta y grábate para mejorar la fluidez.

Saber cómo te evaluarán te ayudará a enfocar tu estudio de manera más eficiente.

Seleccionar la técnica adecuada

No todas las técnicas funcionan igual para todos. Aquí tienes algunas opciones para elegir la que mejor te vaya:

  • Método Feynman: Explica el tema como si se lo enseñaras a un niño.
  • Técnica de la evocación: Intenta recordar lo estudiado sin mirar los apuntes.
  • Mapas mentales: Perfectos para conectar ideas y visualizar la información.

Experimenta con estas técnicas y quédate con la que mejor se adapte a ti.

Crear un plan de estudio eficiente

Tener un plan de estudio es clave para evitar maratones de última hora y mantener la calma antes del examen.

Usar herramientas como Google Calendar

Organiza tus sesiones de estudio en Google Calendar o cualquier otra app de planificación. Así evitas improvisar y tienes claro qué estudiar cada día.

Tip: Incluye descansos y tiempo libre en tu planificación. Un cerebro descansado rinde mucho mejor.

Organizar sesiones con el método Pomodoro

El método Pomodoro (25 minutos de estudio + 5 de descanso) es ideal para mantener la concentración sin quemarte. Si te cuesta empezar, prueba con solo un Pomodoro. Una vez que arrancas, es más fácil seguir.

Adaptar el horario a tu ritmo productivo

Algunas personas rinden mejor por la mañana, otras por la tarde. Identifica cuándo tienes más energía y organiza tu estudio en esos momentos clave.

Si a las 7:00 a.m. eres un zombie, no intentes estudiar a esa hora. Aprovecha tus picos de concentración.

Trabajar en bloques para mayor concentración

Agrupa los temas en bloques para evitar cambios bruscos de materia. Si estudias derecho constitucional, no saltes a química en la misma sesión. Mantén la coherencia en cada bloque para evitar que tu cerebro entre en modo caos.

 

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