UN CASO DE ÉXITO

La historia de Elena es absolutamente real. Si has visto algún anuncio nuestro en Internet, casi seguro que has visto a Elena contándola.

Siempre había creído que esto de estudiar era algo para lo que uno sirve o no. En mi caso, yo estaba en el lugar de las que les costaba horrores aprobar. Trabajo en el sector de la salud, y en aquella época lo hacía como interina.

Llevaba tiempo queriendo conseguir la plaza fija, así que aprobar la oposición de Medicina de Familia se volvió para mí una prioridad. Incluso yo diría que una necesidad.

Cuando me informé del temario que entraba y de la nota de corte, supe que no lo tendría fácil. Aun así, me lo tomé muy en serio desde el principio. 

Y pocas etapas en mi vida han sido tan agotadoras y frustrantes. Te puedo asegurar que compaginar un trabajo con las tareas domésticas y mis labores como madre, es algo que puede llegar a anularte.

Sobre todo cuando para dar un paso adelante con el temario, tenía que dar dos hacia atrás. La mayoría de datos se me olvidaban, me costaba mucho repetir los párrafos de memoria. De hecho, no conseguía decir más de dos o tres frases seguidas. Es como si después de pasarme un día entero estudiando, al día siguiente hubiese olvidado casi todo.

Pasé así meses, tratando de mantener la motivación, sintiendo que me estaba perdiendo los momentos más importantes con mi hijo pequeño y descuidando la relación con mi marido. Cuando llegó el día del examen, fui con una actitud bastante optimista, aunque con mucho miedo.

Por eso, cuando suspendí, fue un jarro de agua fría. No lo esperaba (o no quería verlo venir). Me venían todo tipo de pensamientos del tipo ‘tú no sirves para esto’, ‘mejor quédate con lo que tienes, que así está bien’, o ‘si es que ya no tienes edad para estos trotes’.

Eso fue la primera vez. Pero no fue la última. De hecho, después de ese suspenso vinieron otros dos más. Es decir, suspendí 3 oposiciones consecutivas. En ese momento no sabía ni por qué lo seguía intentando, la verdad.

Pero entonces, sentí la curiosidad de buscar en Internet posibles formas de mejorar mi forma de estudiar, ya que en algunos foros veía a muchas personas que estaban igual que yo.

Entonces, encontré algo que me impactó mucho. Vi a un tal José María Bea que hablaba sobre unas técnicas de memorización que se utilizaban en campeonatos mundiales, y que podían ser adaptadas al estudio. No te voy a mentir, me sentí ridícula y a la vez, aliviada.

Como no tenía mucho que perder, decidí darme la oportunidad de probar. Y bueno, a día de hoy solo puedo decir que, en la siguiente convocatoria, saqué la mejor nota del examen teórico. Y no solo eso, conseguí sacar mi plaza fija por la que tanto me había esforzado.

Al final, lo que descubrí fue que el ‘secreto’ que comparten todas las personas que son capaces de memorizar y prepararse en mucho menos tiempo, es que siguen un método y una estrategia.»

La gran mentira jamás contada es que, para aprobar, necesitas muchísimo tiempo. La verdad es que tenemos un Sistema Educativo muy deficiente, que enseña a estudiar a costa de volvernos más lentos e improductivos. Pero con las técnicas adecuadas somos imparables. Para que puedas dejar de cometer algunos de los errores mas grabes que comenten todos los estudiantes, descarga la guía de aquí abajo.

Algunas personas, sencillamente, no estarán dispuestas a salir del Matrix de la educación

Las técnicas que enseñamos han sido desgranadas para que sean aplicables por cualquier persona. Aun así, no puedo prometerte que vayas a tener un éxito asegurado al 100%, por la sencilla razón de que tú eres el responsable de hacer un buen uso de la metodología. No podemos vigilarte para comprobar si estás siguiendo todos los pasos.

Otras personas no creerán que pueden conducir un Ferrari, así que seguirán en su Seat Ibiza (con todo el respeto para Seat).

En cambio, si asumes el reto, podrás vivir historias como las de…

Mercedes

Mercedes, compaginaba sus labores de madre, las tareas domésticas y el estudio. Cuando comenzó a estudiar, se dio cuenta de que necesitaba mejorar su sistema de estudio. Tras emplear nuestro método, consiguió superar con éxito el examen de su oposición y alcanzar esa soñada plaza que le aseguraba una estabilidad de por vida.

Aarón

Aarón era un docente que deseaba ser policía.  Su trabajo y el ser padre le impedían sacar tiempo para prepararse, hasta que nos descubrió en la televisión. Al cabo de un tiempo se lanzó a aplicar el “SEI”. Tras usar lo aprendido con sus alumnos, dejó su trabajo y ahora disfruta de su deseada plaza como policía, y ha cumplido su sueño.

Ruth

Ruth, que trabajaba como interina en una empresa, pero quería la plaza fija. Para ello necesitaba aprobar con buena nota la oposición de Ingeniería Informática. Al principio, no confiaba en nosotros. Cuando su motivación fue más fuerte que sus dudas, decidió probar. Se presentó, obtuvo una de las 10 mejores notas y consiguió su puesto fijo.

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