En muchas ocasiones tenemos la concepción de que si uno ha leído un texto rápido o ha estudiado un tema y ha tardado poco tiempo puede ser que no se haya enterado. Esto puede ser cierto en uno casos y otros no, depende de la capacidad que tenga esa persona para procesar información.

No es habitual que le prestemos atención a la velocidad de procesamiento mental. Para hacerlo debemos de saber a qué nos referimos con la velocidad de procesamiento mental: consiste en el tiempo que requiere nuestra mente para procesar una información determinada. Procesar información en este contexto significa haber entendido su significado, no debemos de confundirnos con haber memorizado literalmente.

Un ordenador antiguo tiene una capacidad para procesar información, sin embargo los ordenadores modernos procesan mucha más cantidad de información en menos tiempo, por lo que son más eficaces. Igual ocurre con nuestra mente, si la tenemos acostumbrada a procesar información de forma rápida y efectiva lo hará de forma natural sin ningún esfuerzo. Sin embargo, si no le prestamos atención y no la estimulamos estará perezosa y cualquier pequeño esfuerzo le supondrá un gran sacrificio.

La buena noticia es que cualquier persona puede mejorar sus capacidades si tiene interés. No hace falta ganar ningún campeonato, ser superdotado, ni habernos dado un golpe en la cabeza para mejorar. En Escuela de la Memoria destacamos 4 beneficios que recibirás si le dedicas un tiempo a mejorar la velocidad de procesamiento mental:

  • Podrás leer a mayor velocidad.
  • Asimilarás mayor cantidad de información en tus sesiones de estudio.
  • En cualquier actividad que realices reaccionarás con mayor fluidez porque tu mente es ágil.
  • Ahorras una gran cantidad de tiempo que puedes utilizar para otras cosas de tu interés.

 

¿Cómo podemos conseguir pensar rápido? Entrenando esta capacidad. ¿De qué forma? En nuestro caso lo hacemos a través de la memoria rápida. Por ejemplo: cuando aparecen unos números los percibimos, identificamos, transformamos, asociamos y tras haberlos procesado emitimos una respuesta. De esta forma acostumbramos a nuestra mente a procesar mucha información en un breve espacio de tiempo. Como resultado de este entrenamiento, cuando te encuentras con más tiempo tu mente ya tiene esa tendencia a procesar rápido y lo aplicas de forma instintiva aunque sea algo diferente. Hay multitud de entrenamientos mentales y cada uno debe de encontrar aquel con el que se encuentre mejor. Te animamos a que le dediques un tiempo diario para que puedas comprobar sus beneficios.

Gracias por leernos, si piensas que le puede ayudar a alguien compártelo.

Feliz día.