“Mamá, voy a suspender matemáticas, me la voy a dejar para Septiembre, no puedo”. Así empezó una anécdota que me ocurrió hace algunos años y me gustaría compartir por si a alguien le puede servir.

Estaba en 2º de Bachillerato y cuando iban a empezar las clases de matemáticas me dijeron: “Con Manolo no te enteras de nada” y “esto va a ser un cachondeo”. Pues bien con esas dos premisas iniciales empecé las clases de matemáticas y… ¿adivinas cómo fueron? Efectivamente yo ya estaba programado y en la clase no me enteraba de nada, eso por un lado, por otro tenía que ser un cachondeo, por lo tanto me dedicaba a que fueran un cachondeo, eso incluye; lanzamiento con cerbatana (bic), pasar mensajes, esconder cosas a los compañeros… cualquier cosa para no estar atentos. Inconscientemente yo había elegido esos pensamientos y los ejecutaba al pie de la letra. Los resultados no tardaron en llegar; relación con el profesor negativa, primera evaluación suspensa, segunda evaluación suspensa, mi estado de ánimo respecto a esta asignatura estaba por los suelos, no veía solución alguna.

Decidí comentárselo a mi madre: “Mamá, voy a suspender matemáticas, me la voy a dejar para Septiembre, no puedo”. Su respuesta fue: “¿Qué? Eso no puede ser, te voy a llevar al psicólogo para que te ayude”. Desde mi completa ignorancia respondí “mamá si el psicólogo es para los locos y yo no estoy loco, solo estoy suspendiendo una asignatura”. Mi madre acabó diciendo “bueno, vamos y a ver que nos dice”.

Fuimos al psicólogo y, en contraposición a los prejuicios que yo tenía por aquel entonces, me demostró porque  era un profesional en aquello que hacía. Me obligó a comprarme un libro de repaso con ejercicios de todo el curso y a empezar desde el principio un poco cada día hasta que consiguiera llegar a la tercera evaluación, también tenía que mejorar mi relación con el  profesor. Mi perspectiva respecto a la asignatura había cambiado, ahora creía que era posible,  le obedecí al pie de la letra, y ¿adivinas qué ocurrió?

Recuperé las dos evaluaciones, también aprobé la tercera y en la Pau, de toda la clase, solo aprobamos 2 el examen de matemáticas.

Hay 3 factores claves a la hora de afrontar cualquier asignatura:

  1. La sintonía con el profesor; sino sintonizas su misma frecuencia y piensas que te tiene manía, tienes la batalla perdida. Consejo: sé más inteligente y únete a él, juntos las cosas irán mucho mejor.
  2. Tus pensamientos crean tu realidad; yo pensaba que con Manolo no me enteraría de nada y que las clases iban a ser un cachondeo, por lo tanto así fue. Después cambié los pensamientos, empecé a preguntarle, a mostrar interés por la asignatura y todo cambió.
  3. La Técnica de Estudio; es algo que tenemos que tener muy claro y va a influir en nuestros resultados de manera directa.

Al final el tiempo me ha demostrado que el Sr. Henry Ford tiene razón: “Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto”.

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