Cuando no conseguimos nuestro objetivo o lo vemos demasiado lejano puede que hayamos perdido la motivación inicial. Como resultado nos venimos abajo y no nos quedan ganas de continuar. Para evitar esta problemática te proponemos 4 tips que te pueden ayudar a solucionarlo.

Hay que tener en cuenta que un ligero cambio en la forma de pensar puede hacernos conseguir resultados completamente diferentes a los esperados inicialmente. Lo podemos entender más fácilmente con el siguiente ejemplo: si vamos a lanzar una flecha con un arco y la diana se encuentra muy cerca, cuando apuntamos con la flecha, en el caso de que haya una pequeña variación, apenas se notará en el resultado porque es muy probable que nos entre dentro de la diana. Pero ¿qué ocurre si alejamos la diana unos metros?, entonces si hay una pequeña variación es muy probable que la flecha se desvíe y no consigamos el objetivo. De la misma manera cuando la motivación cambia y no se mantiene estable, ésta pequeña variación en nuestros pensamientos puede hacer que consigamos los resultados que estábamos esperando o no, porque nuestra diana se encuentra alejada en el tiempo y cualquier variable le puede afectar.

Si incluimos los siguientes 4 tips en nuestra forma habitual de pensar, nos ayudarán para mantener la motivación o recuperarla si la hemos perdido:

  1. Define tu objetivo: si estoy estudiando, una buena pregunta para mejorar la motivación  es; ¿Para qué estudio? Cada persona tiene sus motivos, pero algo que nos puede ayudar es pensar que el estudio no es un fin en sí mismo, sino el medio que nos permitirá alcanzar ese objetivo final. Tener nuestra meta final bien definida, por escrito y recordarlo todos los días nos puede ayudar a superar las dificultades que puedan aparecer y mantenernos focalizados en ella.
  2. Utiliza la técnica adecuada: para la mayoría de deportes y competiciones hay una técnica que hace distinguir a las personas profesionales de las que no lo son. Gracias a esas técnicas se consiguen mejores resultados que al no utilizarlas, facilitan la tarea, ahorran tiempo y energía (en este caso mental). El hecho de convertir algo sumamente difícil en fácil es sumamente gratificante y hace que nuestra motivación cambie.
  3. Conviértelo en un hábito: en el caso de ponernos a estudiar puede resultar poco motivante, pero si lo realizamos de manera habitual a las mismas horas llegará un momento en que lo haremos sin esfuerzo porque se habrá convertido en un hábito.
  4. Premio final: cuando hemos conseguido nuestro objetivo final debemos de ser generosos con la recompensa. De esta manera nos estamos mandando un mensaje positivo y nos premiamos por todo el trabajo que hemos realizado. Esto nos ayudará para futuras metas porque nos familiarizaremos con estas sensaciones positivas.

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Feliz día.