Nuestra memoria es muy compleja, y en muchos casos nos muestra lo interesante que puede llegar a ser como codificamos o recordamos nuestras experiencias. Vamos a hablar de 5 fenómenos interesantes sobre nuestra memoria:

1. Recordamos mejor aquello que nos emociona.

El psicólogo de la Universidad de California Gazzaniga, nos dice que hay dos características que favorecen que una experiencia sea almacenada en nuestra memoria:

1º Recordamos mejor, hechos asociados a emociones, o estados emocionales intensos. Si intentamos recordar algún acontecimiento cercano, o lejano en el tiempo, nos daremos cuenta rápidamente que la mayoría de vivencias que nos vienen a la mente, están relacionadas con situaciones o hechos que nos conmovieron de algún modo. Recordamos mejor los momentos especiales, tanto positivos como dolorosos.

2º También se graban en nuestra memoria aquellos acontecimientos que nos sorprenden y/o nos producen curiosidad. Cuando nos sorprendemos o sentimos curiosidad, nuestro cerebro se encuentra más predispuesto para aprender, almacena información relacionada con los acontecimientos que nos sorprenden, e incluso en este estado también somos capaces de memorizamos detalles que a priori no nos interesan especialmente, como se ha demostrado en un estudio reciente.

2. Nuestro estado de ánimo condiciona lo que memorizamos y recordamos.

En los años 70, el famoso psicólogo cognitivo Gordon H. Bower, realizó investigaciones sobre nuestra manera de almacenar y recuperar los recuerdos dependiendo del estado de ánimo en el que nos encontramos.

En una de las pruebas se les pidió a un grupo de personas que memorizasen listas de palabras pasando por diferentes estados de ánimo. Luego, se observó sus diferencias a la hora de recordar estas palabras, mientras pasaban también por diversos estados de ánimo.

De esta manera encontró una tendencia a recordar con mayor facilidad los elementos memorizados en un estado de ánimo semejante al que tenemos en el momento de evocarlos. A este fenómeno se le conoce como “mood-congruent processing“, o “procesamiento congruente con el estado de ánimo”, y nos muestra la estrecha relación entre memoria y emoción. Puedes ampliar esta información visitando este artículo.

3. Nuestro cerebro almacena lo más relevante, y la mente inventa los detalles.

Schacter, psicólogo de la Universidad de Harvard, descubrió que, cada vez que recordamos, modificamos nuestro recuerdo. Es decir, cada vez que revivimos un recuerdo concreto creamos algunas variaciones sobre recuerdo inicial. Es como si de algún modo sobrescribiésemos sobre el recuerdo.

Parece ser que únicamente los acontecimientos principales o impactantes quedan registrados y almacenados en nuestro cerebro. Sin embargo los detalles no quedan tan bien codificados, por lo que los añadimos o inventamos de forma inconsciente cada vez que recordamos.

Este fenómeno en realidad es una interesante estrategia que utiliza nuestro cerebro con fines adaptativos. La de almacenar únicamente lo relevante en relación a una experiencia vivida, economizando así energía y evitando abarrotar la memoria con detalles triviales.

4. Cuando recordamos hechos positivos el cerebro se encarga de generar emociones positivas

Esta conclusión se obtuvo de diferentes estudios que relacionaban la valencia del pensamiento (positiva o negativa), con las emociones o estados de ánimo que experimentaban los sujetos. En un estudio, se les pidió a los participantes que en una situación neutra, pensaran en experiencias negativas. Bajo estas condiciones, se observó, a través de técnicas de neuroimagen, que las zonas del cerebro encargadas de regular las emociones se inhibían. Las consecuencias en algunos casos, es que los sujetos reexperimentan las emociones relacionadas con el recuerdo.

Por el contrario, cuando se les pedía que imaginaran acontecimientos positivos, esas mismas áreas cerebrales se coordinaban y se activaban para generar emociones agradables, con mayor facilidad.

En definitiva, estos estudios nos aportan datos para concluir que nuestra memoria nos induce a ser optimistas, ya que nos resulta más fácil generar un estado de ánimo positivo que negativo, a través de la rememoración de vivencias pasadas.

5 Los demás pueden manipular nuestra memoria.

Hoy en día sabemos que la memoria no nos muestra con fidelidad cómo ha sido el pasado, sino que nos ayuda a tener una concepción personal de los acontecimientos ocurridos, con fines adaptativos y de aprendizaje.

Hay innumerables estudios sobre cómo la memoria genera los llamados «falsos recuerdos» a través de, por ejemplo, conversaciones con otras personas. Concretamente hay un estudio que me parece especialmente interesante:

Consistía en mostrarles a los participantes de forma individual 10 fotografías en las que aparecían ellos, cuando eran niños, en algún viaje familiar, en una excursión, o en alguna ocasión especial… Lo que no sabían es que una de esas fotos, no era real, era un montaje. Los participantes tenían que dar detalles sobre lo que había ocurrido ese día, y hablar de todo lo que recordasen en relación a la fotografía y la situación en la que se hizo. Curiosamente la inmensa mayoría de personas, recordaba muchas cosas de ese “día ficticio”, incluso llegaban a dar detalles muy concretos sobre lo que había ocurrido en algunas situaciones que envolvían el momento de la fotografía.

Esto nos muestra la capacidad que tenemos para generar recuerdos irreales, y como la memoria es capaz de adaptarse con el objetivo de encontrar una coherencia con los conocimientos que tenemos.